lunes, 27 de octubre de 2014

¿Puede realmente el hombre amar?


A estas alturas de mi vida; me replanteo seriamente si el ser humano es realmente capaz de amar.

Para evitar ambigüedades, entenderemos por amar, al acto de ofrecer de continuo, sin esperar nada a cambio; e incluso cuando esta forma de ser vaya en contra de tus propios intereses. ¿Es realmente posible entregarse al prójimo de esta forma tan desinteresada?

Evolutivamente hablando, es evidente que el verdadero altruismo es imposible, por lo que un amor (como lo estamos definiendo) también lo es; de manera que acaba todo en un interés recíproco más o menos consciente (según las circunstancias). Y cualquiera puede comprobar a diario, que es cierto que cuando se da algo, se espera a cambio tanto o más de lo dado; la realidad es así, no nos engañemos.

Y tanto es así, que en cuanto alguien parece ofrecer más de lo que puede recibir a cambio, la gente lo mira con mucho recelo y desconfianza, y; si finalmente no parece haber engaño, lo toman como un tonto (o un paria). Todo es interés en la vida. Y el interés buscado, es inversamente proporcional al parentesco que se tenga con la otra persona. Cuanto menos parentesco, más interés se busca, y cuanto más cercano sea el otro, menos interés nos hará falta para "entregarnos". Pero el interés siempre va a estar ahí en mayor o menor grado.

Todos tenemos relaciones estables con otras personas con las que no mantenemos un parentesco directo (esposas y esposos, novias y novios, cuñados, suegras, amigos y amigas, etc.). En este tipo de relaciones la tensión es constante. Al más mínimo fallo en el equilibrio de intereses, toda esa relación se va al traste inmediatamente. Cuántos divorcios, cuantas peleas con la suegra (xD), cuantos amigos perdidos a lo largo de la vida. Qué frágil es todo; y qué triste.

En mi vida, lo más parecido al amor que he conocido, es el cariño de mis hijas hacia mí. No cabe duda de que sigue siendo un interés recíproco, donde ellas ofrecen cariño y sonrisas, mientras yo las crió y las sustento hasta su edad reproductiva; pero es un cariño tan intuitivo y tan poco racional, que bien se podría tomar por amor, aunque no lo sea.

El "amor" de mi esposa es más complejo, sin duda. Yo la quiero con locura, y de hecho doy todo lo que tengo por ella y las niñas. Ella, me consta que también me quiere sin duda alguna; y, sin embargo, esa misma necesidad de la que hablo, donde se requiere que el interés entre los dos esté equilibrado, por supuesto está ahí. El más mínimo desliz en el beneficio por una parte, haría saltar esa tensión latente: y yo, pregunto: ¿se puede llamar a todo este cariño amor? Si yo notase que mi esposa me engañase o que "tonteara" con otros hombres, no dudaría un minuto en terminar mi relación con ella; y eso a pesar del enorme cariño que siento por ella; no podría evitarlo. ¿Se puede llamar amor a algo que puede romperse tan fácilmente a la más mínima? Yo creo que no.

Pero lo más triste es que nadie sabe para qué tanto interés: ¿para qué buscar tanto el beneficio? ¿qué meta se persigue con tanta vehemencia cuando el fin último de todos es la muerte? Volvemos al absurdo; y es tan absurdo que produce risa cuando se piensa. Qué estúpida lucha constante por una presa inexistente dentro de una existencia insoportablemente leve.

Quizás si todos fuésemos conscientes de este absurdo; si todos comprendiéramos que sólo somos marionetas de un estúpido juego natural (la evolución), quizás entonces habría un poco más de empatía, y podríamos reírnos al unísono de este disparate de existencia.