martes, 16 de diciembre de 2014

Sólo somos máquinas de devorar energía


Somos máquinas de supervivencia, vehículos autómatas programados a ciegas con el fin de preservar las egoístas moléculas conocidas con el nombre de genes.
Los individuos no son elementos estables, son efímeros. Así, también, los cromosomas se entremezclan hasta quedar relegados al olvido, al igual que una partida de naipes después de ser barajadas las cartas. Pero las cartas mismas sobreviven a la barajada. Las cartas, en este caso, representan los genes. Los genes no son destruidos por el cruzamiento, se limitan a cambiar de compañeros y seguir adelante. Por supuesto que siguen adelante. Ese es su negocio. Ellos son los replicadores y nosotros somos sus máquinas de supervivencia. Cuando hemos servido nuestro propósito somos descartados.
Las moléculas de ADN son replicadores[...] que se reunieron en grandes máquinas comunales de supervivencia o «vehículos». Los vehículos que mejor conocemos son los cuerpos individuales, como el nuestro propio. Un cuerpo, por lo tanto, no es un replicador, sino un vehículo. Debo hacer hincapié en esto, pues es un aspecto que se ha visto mal interpretado. Los vehículos no se replican a sí mismos; trabajan para propagar sus replicadores. Los replicadores no se comportan, no perciben el mundo, no capturan presas ni huyen ante los depredadores; construyen vehículos que hacen todas esas cosas.
"El gen egoísta: Las bases biológicas de nuestra conducta"
Richard Dawkins

Con 15 años, mi profesor de biología me recomendó el libro El gen egoísta (en realidad, fue una lectura recomendada a toda la clase; pero sólo yo lo leí xDD). Este libro supuso un enorme shock en mi vida, y, de hecho, condicionó en parte mi adolescencia (para mi desgracia, porque acentuó una fuerte tendencia por mi parte en aislarme socialmente por motivos existenciales; cosa que me costó varios años superar).

Yo siempre he sido muy existencialista. Desde muy joven, me han inquietado siempre los "grandes" temas filosóficos. Ya era ateo convencido con 12 años, pero mostraba mucho antes serias dudas sobre el concepto del Dios teísta. Mientras hacía la Comunión, reflexionaba sobre lo absurdo que era todo eso que me contaban en esas tardes de catequesis.

Pero fue, como digo; El gen egoísta, el libro que cambió mi vida. De hecho, por aquel entonces yo ya conocía y comprendía bastante bien la teoría de la evolución por selección natural, y, aunque suene pretencioso, el libro de Dawkins no hizo tanto descubrir, como confirmar mis ideas sobre lo que es la vida realmente. Es más, yo era mucho más radical que el propio Dawkins en cuanto a las implicaciones filosóficas de su libro. Porque, si hay alguien, en mi opinión; que supo comprender y expresar bien las implicaciones de la teoría evolutiva en el significado de la vida, fue el estupendo filósofo Carlos Castrodeza (por desgracia, recientemente fallecido): él comprendió el verdadero nihilismo que espera al final del camino deductivo que comienza tras la aceptación del proceso evolutivo.

Y sin embargo, las palabras de Dawkins de que sólo somos máquinas de supervivencia; meros vehículos autómatas programados a ciegas con el fin de preservar moléculas de ADN se quedan cortas. Por supuesto que se quedan cortas, porque se limitan al terreno de la ciencia de la biología. Aún queda un paso por dar, que no es otro, que el de reducir esta afirmación al terreno de la ciencia más fundamental: la física.

En este sentido, son muchos los trabajos que se han realizado; destacando, en mi humilde opinión, el trabajo que ya he comentado en varias ocasiones de Enrique Meléndez-Hevia (Termodinámica y Selección Natural). Y, para mi satisfacción; aunque lentamente, parece que se sigue avanzando en esta dirección. En esta entrada de mi blog, hice referencia al trabajo de un joven investigador, Jeremy England; que parece que ha dado con algo importante al respecto:

Según un elaborado estudio físico y matemático, parece ser que las leyes de la física, promueven el fenómeno de que, cuando un grupo de átomos es impulsado por una fuente externa de energía (como la energía de una estrella o de cualquier fuente química), y están rodeados, además, por una fuente hacia donde poder disipar calor (como un océano o una atmósfera), dicha agrupación de átomos se estructurarán espontáneamente de manera que sean capaces de disipar cada vez más energía conforme transcurre el tiempo.

Y ese sería, según el estudio, el origen físico de las moléculas autorreplicantes de ARN que conforman la vida: porque la replicación, es un buen modo de disipar cada vez más energía con el transcurso del tiempo. Y eso es todo; una carrera en pos de disipar la mayor cantidad de energía posible, una vez dadas las condiciones adecuadas (energía solar abundante, y una atmósfera y océanos adecuados donde disipar la energía tomada del ambiente).

De ese modo; nuestro éxito como especie, no sería nuestra mayor capacidad de replicación genética (porque cualquier bacteria o insecto es más numeroso que la especie humana), sino nuestra suprema capacidad para devorar energía. Esa es nuestra razón de ser, y sin duda, somos los mejores tomando y disipando energía en la Tierra. Y, por cierto, una cuestión semántica: no acaparamos de este modo energía porque seamos humanos y necesitemos tener hijos y criarlos y bla, bla, bla; sino que, sencillamente, engullimos energía porque esa es nuestra esencia, es nuestro sino: nuestro destino. El Universo no "busca" replicar estructuras materiales complejas (como el ADN), el Universo sólo "busca" consumir cuanta más energía y cuánto más rápido mejor; "necesita" disipar la energía útil del mundo: parece "desear" que cese la posibilidad o el potencial para realizar trabajo o, en otras palabras; parece que "quiere" que el movimiento (o la posibilidad de movimiento) desaparezca. Todo ese "querer" y "desear" con comillas, por supuesto. Entiéndase la metáfora ;).

Esta propuesta de Jeremy England realmente tiene sentido cuando observamos el modo en que se comporta el hombre. Baste nombrar las ansias con las que buscamos colonizar otros planetas. Necesitamos nuevos recursos energéticos que explotar; necesitamos expandirnos por el Universo, para poder arrasar así como hemos hecho aquí en la Tierra. El ideal humano, sin duda, sería poder llenar el Universo de seres humanos: replicarnos y replicarnos por doquier...devorar toda la energía disponible. Lo que demuestra lo que es el hombre: una máquina (natural) de zampar energía, y poco más.

Y es que, no sé si a conciencia o sin querer, Jeremy England también ha reducido (además de la biología a la física) otra rama del saber humano a la física subyacente. Ahora podemos interpretar la psicología, la ciencia de la conducta humana, a la luz de este nuevo trabajo.

Al igual que la teoría evolutiva dio lugar a la psicología evolucionista, la propuesta de Jeremy, podría dar lugar a una nueva línea en psicología. Toda la conducta humana va orientada hacia la supervivencia y la reproducción, y ésta, a su vez, sólo persigue disipar energía; luego, toda la conducta humana, estará, en última instancia, dirigida forzosamente hacia la "búsqueda" por la mayor disipación de energía posible.

No es fácil, a priori, ver la relación entre evolución y conducta, y; de hecho, la psicología evolucionista ha sido poco comprendida y defendida por la comunidad de científicos; y sólo fue el avance en las neurociencias lo que ha permitido en las últimas décadas que las teorías de la psicología evolucionista sean más conocidas.

Y si no es fácil ver (y aceptar) la relación entre evolución y conducta; ya que dicha relación implica un determinismo poco agradable para nuestro ego como especie; comprender y aceptar una relación directa entre nuestra conducta y la física del mundo será, como poco, un largo camino, que quizás ni lleguemos a ver en vida. Pero no me cabe duda de que es cuestión de tiempo, que finalmente hará aparición una ciencia dedicada por completo a estudiar esta relación.

Voy a poner un pequeño ejemplo práctico, para ilustrar lo que quiero decir:

Casi toda mujer, se siente fuertemente atraída por un macho que parezca musculoso y fibroso. La psicología evolucionista, nos dice que este tipo de atracción se debe a que aquellas mujeres, cuyos genes produjeron una atracción física por machos de este tipo, terminaron procreando con ellos; y dado que esos machos musculosos y de apariencia sana fueron, en el proceso evolutivo, más eficaces a la hora de criar y mantener a su progenie, los genes que determinaron a las mujeres preferir machos con esta apariencia sana y poderosa, prevalecieron frente a genes rivales, que no producían esta tendencia a la hembra: este sería el origen evolutivo de que la mayor parte de las mujeres babeen frente a la "tableta de chocolate" de los modelos masculinos, y a que sientan repulsión por un hombre obeso o de aspecto enfermizo ;).

Hasta aquí, la psicología evolucionista. Pero, según vemos, todavía podemos ir un poco más allá. Lo que esa mujer está realmente seleccionando, es la mejor máquina consumiendo energía y realizando trabajo. El obeso, no es una buena estructura material para realizar trabajo y acaparar energía. El chico de la "tableta", sin duda es una estructura más prometedora.

Y cierto que en la sociedad actual, a veces no se elige al chico fuerte, sino al chico listo; pero eso es sólo porque el chico listo podría ser capaz de usar su cerebro bien estructurado, para conseguir acaparar un gran número de recursos energéticos y materiales con su mente, Sea cual sea la elección de la mujer, el objetivo final sería conseguir una pareja con el mejor potencial para obtener energía de entre los disponibles en su entorno (ninguna mujer, mentalmente sana, va a elegir por voluntad propia, a un macho visiblemente poco inteligente y de apariencia poco sana, si dispone de mejores alternativas a su alcance. A menos que ese macho tenga recursos garantizados por motivos hereditarios ;) ), Más tarde, todo ese potencial energético, sería invertido en la replicación y la manutención de la progenie; lo cual sólo valdría para continuar este ciclo disipativo.

Sería interesante estudiar si la conducta media de una persona, ante una determinada situación, persigue alguna distribución estadística que se pueda correlacionar con una mayor disipación energética. Es decir; si se puedo o no determinar matemátciamente, la conducta más probable de un individuo, según la cantidad prevista de energía que supondrá su actuación.

Hay mucho aún que pulir, y mucho que debatir; además, las implicaciones teóricas son muy diversas, pudiéndose llegar incluso al terreno metafísico: ¿por qué querría un hipotético Dios crear un mundo destinado a "auto-destruirse"? El filósofo Mainländer (Philipp Batz), por poner un ejemplo; ya atribuyó a un ente metafísico todo esto que se comenta. En palabras de Antonio Priante.:
"En el principio era Dios, o sea, para decirlo con palabras de Spinoza, la sustancia divina originaria. Esa entidad absoluta, única, inmaterial, no estaba contenida ni en el tiempo ni en el espacio, si es que esto es pensable. Idéntica a sí misma, no siendo otra cosa que ser puro, eterno e indestructible, un buen día – y perdón por el uso, metafórico, del tiempo -, hastiada sin duda de su divina perfección, decidió echarlo todo a rodar y dejar de ser.
¿Pero cómo el Ser puede dejar de ser? ¿Cómo algo que no existe en el tiempo y el espacio, algo absolutamente inmaterial y trascendente puede morir? Y entonces inventó el mundo. Es decir, su sustancia divina segregó un mundo material con su tiempo, su espacio y su multiplicidad de seres inanimados y animados, que son – somos – partículas declausius aquella unidad originaria, llamadas todas a perecer. El fin del Universo es su muerte, su aniquilamiento, aunque sólo sea por cumplir con el segundo principio de la termodinámica (que Mainländer había aprendido de Clausius, quien la acababa de inventar) y su consiguiente entropía. Y es así cómo Dios cometió suicidio: convirtiéndose en un mundo destinado a morir.
Es decir, y a ver si queda claro, que el Universo no surgió de un deseo de creación sino de un deseo de autodestrucción. El Universo, la “creación” toda, es el largo proceso del suicidio de Dios, cuyo inicio fue una gran explosión que dio origen a la materia, al tiempo y el espacio." 
(https://antoniopriante.wordpress.com/2013/12/30/mainlander-ii-2/

En fin, seguiremos atento al trabajo de Jeremy, y a sus consecuencias ;).

Un saludo.