jueves, 2 de julio de 2015

Parménides de Elea y la física moderna

"Ea, pues, que yo voy a contarte (y presta tu atención al relato que me oigas) los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir: el uno, el de que es y no es posible que no sea, es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad; el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea, este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable."
(Parménides de Elea. 540 a.C - 470 a.C)

Física moderna.

En la física de hoy día, todo se relaciona y se reduce a movimiento en acto y a potencial de nuevo movimiento. Cualquier cosa que es, debe ser devenir y movimiento, puesto que no es posible un reposo más que relativo con respecto a otra cosa que sirva de referencia. Un verdadero reposo, requería un marco de referencia absoluto, y la teoría de la relatividad no permite tal cosa.

Tal es así, que existe una unidad de medida, llamada en el Sistema Internacional el Julio, que sirve precisamente para cuantificar con sumo detalle la cantidad total de movimiento actual en un sistema (energía cinética, K), y la cantidad de movimiento que permanece en potencia para poder generar nuevo movimiento en el futuro (energía potencial, V).

Por otra parte, se habla de una equivalencia entre energía y materia según la famosa proporción de Einstein: E = m·c² , la cual relaciona directamente, y de un modo cuantitativo; movimiento y potencial de movimiento con el ser material. Es más, masa y energía pueden considerarse idénticas, puesto que al estar ligadas ambas magnitudes por una constante universal (la velocidad de la luz, c), puede interpretarse la igualad legítimamente como una identidad entre dichas magnitudes, puesto que podemos asignar la unidad a la constante mediante un cambio de unidades.

Por lo tanto, se afirma que el ser material no es otra cosa que movimiento y potencial de movimiento. También nos dice la física, mediante la primera ley de la termodinámica, que la cantidad total de energía; esto es, la cantidad total de movimiento presente más el potencial de movimiento futuro, debe permanecer siempre constante en un sistema que se encuentre aislado (ley de la conservación de la energía). Es decir; que en un sistema aislado, del que no entre ni salga movimiento ni potencial de movimiento, la cantidad total permitida de ser (en forma de materia o energía) es constante.

Dicho potencial de ser material, depende así del potencial disponible para mover. El ser es así un constante cambio y devenir, y, por lo tanto, sin movimiento no hay materia. Nada puede ser que no sea movimiento presente o futuro; y la cantidad de movimiento determina la cantidad de ser material admisible (E = m·c²). No hay así, materia sin movimiento, ni movimiento sin algo que cambie de lugar.

Si tomamos, por otra parte, al Universo en sí como un sistema aislado, al que no entra nueva energía y del que no sale energía hacia ninguna parte, vemos como la termodinámica y la cosmología indican que este sistema aislado se expande aceleradamente (el volumen espacial donde el movimiento es posible aumenta), y que la cantidad de movimiento permitido es constante (primera ley de la termodinámica). Es decir, que el Universo está condenado a una futura muerte térmica, donde la materia en movimiento estará tan alejada entre sí, que no habrá interacción ente ella, lo que significará que se agotará la posibilidad de cambio. En un tiempo muy distante, ya no será posible la aparición de nueva materia. Incluso una teoría cosmológica, denominada Big Rip, postula que wn un futuro muy lejano, incluso la materia ya existente de desgarrará y desaparecerá en el vacío cuántico.

En realidad, los detalles de todo esto no están aún claros desde la física, y hay muchas lagunas y contradicciones en todos los campos de estudio (principalmente en cosmología). Sin embargo, la cuestión que sí está más o menos clara, es que la física relaciona el ser con el movimiento, el devenir y el cambio; y que sin cambio efectivo ni potencial de cambio (energía), no es posible el ser material.

Parménides de Elea.

Parménides de Elea fue un filósofo presocrático que vivió durante los años 540 a.C - 470 a.C. Se puede decir que estos filósofos presocrácticos fueron los responsables del inicio de toda la tradición científica y filosófica de occidente, y en sus trabajos fueron pioneros en tratar sobre el principio material de la naturaleza especulando sin hacer uso de la mitología religiosa, e intentando trabajar siempre desde la razón.

En este sentido, Parménides de Elea basó todo su trabajo en la siguiente contradicción lógica:
El filósofo reconoce que la afirmación de un cambio o devenir implica que, ahora es, algo que antes no era. Esto supone la aceptación de que es posible pasar del "ser" al "no ser" y viceversa, lo que resulta lógicamente incongruente, puesto que lo que "no es" lógicamente no puede ser. Imagina un recinto vacío y perfectamente aislado del resto del Universo. Dentro no hay ser (no hay nada), y por tanto, no es posible la aparición espontánea de nada (del ser). El "no ser" no puede generar el ser.

Pues bien, aunque parezca lo contrario, la física moderna también niega la aparición de algo a partir de la nada o el vacío absoluto. Y esto es así, porque los físicos hablan y parten siempre de un vacío cuántico (que no está realmente vacío, y que es ya algo de por sí). La ciencia no concede la aparición del ser a partir del "no ser", sino que parten ya de un ser (el propio vacío cuántico), que está lleno de ser "virtual", y del cual surge, si se utiliza suficiente energía (movimiento), ser material "real". Por lo tanto, tanto Parménides como la física actual, acuerdan que el "no ser" no puede degenerar en ser. Si consideramos que el recinto propuesto es el Universo completo, y si no hubiese energía suficiente en todo el Universo para generar una sola partícula desde el vacío cuántico, el ser sería imposible. Por lo tanto, es condición necesaria para el ser en el mundo, de la existencia previa del propio ser (aunque sea en forma de energía o materia en potencia "virtual"). Por lo tanto, se prohíbe el paso del "no ser" al ser, y simplemente se postula el cambio del propio "ser" que ya es (de materia a energía, de "virtual" a "real", etc.).

El "ser", dice Parménides, tampoco puede pasar a "no ser", puesto que el "no ser" no es. Si en el mismo recinto propuesto antes idealmente aislado, colocamos un electrón en el vació cuántico, ese "ser" electrónico no puede derivar a "no ser" nada, puesto que ni siquiera existe un verdadero vacío en el que pueda desaparecer (en física se diría que no puede desaparecer espontáneamente en el vacío cuántico). Dicho electrón sería así imperecedero. La física, por tanto, concuerda también con Parménides, en que el paso del "ser" a un verdadero "no ser", no es tampoco posible de un modo natural espontáneo, e incluso se puede afirmar que la ciencia excluye, como hiciera Parménides, que pueda existir(ser) un verdadero vacío (no ser), cosa que en realidad salva la incongruencia lógica detectada por el filósofo.

A partir de lo anteriormente dicho, Parménides encuentra un problema lógico de base. La cuestión es la siguiente: para afirmar la posibilidad de movimiento, es necesario dar por supuesto la división previa del ser en el mundo. Debemos separar el ser en "divisiones" (lo que Demócrito denominó átomos) las cuales sean las que permitan el cambiar y el transcurrir pero, ¿que separaría entonces esas "divisiones" del ser (esos átomos)? La nada absoluta (vacío real) es imposible, porque hemos acordado que el "no ser" no es y no puede ser; y si proponemos que es algún tipo de ser lo que separa (algo así como el vacío cuántico de la física), entonces no habría realmente una división separada del ser (se impondría de nuevo la continuidad y la unidad). Por lo tanto, el hecho lógico del ser en el mundo, exige que dicho ser sea continuo, inmóvil e imperecedero, puesto que el cambio requiere división, separación y movimiento entre un verdadero "no ser", cosa que no parece posible ni siquiera desde la física. Debemos entonces concluir junto a Parménides, que lógicamente no es posible un movimiento y devenir real.

Recapitulando.

Vemos que la ciencia física identifica literalmente el ser material con el movimiento y el potencial de movimiento (la energía). También afirma que la cantidad total de energía es constante en un sistema aisaldo (donde la cantidad de movimiento no podría variar), y que el vacío real y absoluto (el "no ser") es imposible; siendo en realidad lo que nos parece vacío, una especie de espuma cuántica que llenaría todo el espacio físico con un mar repleto de partículas "virtuales" (repleto de ser). Cuando se produce así un ser material en el mundo, en realidad lo que ocurre es que una partícula "virtual" consigue la energía necesaria (el movimiento necesario) como para salir de ese falso vacío cuántico y convertirse en lo que entendemos por una partícula "real" perceptible. Por tanto, para la física, todo lo perceptible (lo que entendemos por real) es en cierto modo movimiento (energía-materia).

Pero podemos comprobar una incongruencia lógica de fondo: si la ciencia niega la nada y el vacío absoluto (niega el "no ser"), ¿cómo es posible ese movimiento que constituye todo lo perceptible?,¿cómo se pueden diferenciar partes o divisiones en dicho ser, si no hay más que ser por todas partes? Y es que, si como la física afirma, todo es "ser", y no es posible el "no ser", ¿cómo podemos proponer una división en dicho ser que todo lo llena?, ¿y cómo podrían cambiar esas propuestas divisiones del ser sin un "no ser" (un vacío real) por el que dicha división pudiera moverse y transcurrir?

Realmente hay un problema lógico de fondo (que ya previó Parménides), y no hay más remedio que renegar completamente de nuestra lógica razonada, o simplemente rechazar nuestra instintiva idea de movimiento como algo real, y pasar a preguntarnos automáticamente de donde proviene esa ilusión de cambio y movimiento que todos percibimos (sentimos) como real, cuando realmente no sería más que un espejismo de nuestro particular sentir como humanos.

La ilusión del cambio.

Parménides se limita a afirmar que el cambio es algo aparente e ilusorio, derivado de la opinión sesgada de nuestros sentidos (Vía de la opinión), pero no profundiza mucho más en el asunto. Sin embargo, la ciencia sí que puede aportar hoy día mucho más en este sentido sentido:

Como hemos visto, la equivalencia entre materia y energía, y las leyes de conservación, implican que la cantidad total de energía en el Universo tomado como sistema cerrado y aislado es constante, y del mismo modo, también es constante la cantidad total de materia permitida en el mundo, así como también se conservan algunas otras magnitudes relacionadas con el movimiento (conservación del momento lineal, del momento angular, etc.).

La física niega, por otra parte, la aparición de ningún tipo de ser de algún tipo de nada absoluto, sino que afirma la aparición en (y la desaparición en) un vacío cuántico (que no es un vacío real absoluto, y que por lo tanto es algo). Es decir; que cuando el Universo consume energía (movimiento) y lo transforma en materia, o cuando una partícula decae y se transforma en varias otras partículas, lo que realmente ocurre es una especie de intercambio de ser entre el vacío cuántico y la "realidad" perceptible. Dicho falso vacío cuántico sería pues, una especie de espuma uniforme que llenaría todo el espacio del mundo con una infinidad de partículas "virtuales", las cuales no llegan al ser perceptibles hasta que no reciben un "empujón" energético suficiente.

Lo importante de todo el asunto no son los detalles, sino el hecho de la física afirma que todo el Universo está lleno de ser: todo está homogéneamente lleno de esta especie de mar cuántico: la unidad del ser de Parménides, se correlaciona así con la continuidad de este mal denominado vacío cuántico, y con sus partículas "virtuales": porque resulta que dichas partículas sólo son "virtuales", en el sentido de que no podemos detectarlas mientras no reciban energía (movimiento) suficiente...¡pero es un hecho que dichas partículas virtuales realmente son, pese a que no podamos detectarlas mientras tanto!

El vacío cuántico es la unidad requerida: es un ser ingénito e inmutable en sí, el cual consiste en ser una especie de espuma continua que  no dispone de división o vacío real en su ser. Es así algo eterno (ya que no es posible el no ser) e indivisible (porque no existe el "no ser" entre la propia espuma cuántica).

Y según todo lo dicho, la ilusión de cambio y división que percibimos, no sería por tanto más que el hecho de poder observar o percibir en ciertos momentos, y bajo ciertas condiciones, parte de esa espuma cuántica, que aparecería falsamente independiente del resto del vacío cuántico, cuando lo único que habría ocurrido es que sólo una pequeña parte de ese ser (que es y siempre fue) se hace momentáneamente visible y perceptible para nosotros, cuando antes no lo era. Sin embargo, repetimos que ese cambio es aparente, ilusorio, y sesgado por nuestro modo de percibir como sujeto; en realidad todo lo que es ha sido siempre y consiste en una unidad ingénita inmutable en sí.

Las leyes física de conservación y el cambio neto cero.

Cuando se habla desde la física de cierta ley de conservación, lo que se afirma es que, si medimos algo antes y después de cierto intervalo, la diferencia de ambas observaciones deben dar un resultado neto de cero. Si en cierto instante medimos, por ejemplo. en un sistema aislado una energía total de 50J (50 Julios), después de cualquier intervalo de tiempo, el Universo obliga a que la medida de la energía total deba seguir siendo de 50J; de modo que SIEMPRE será en dicho sistema Ef - Ei = 50J - 50J = 0 (nunca se producirá un cambio neto en la energía, o en el resto de magnitudes conservativas).

Un ejemplo muy claro de lo que se intenta transmitir en este apartado lo muestra la conservación del momento lineal (también llamado cantidad de movimiento). La conservación del momento lineal nos indica que, en un sistema aislado, el momento (cantidad total de materia y movimiento p = m·v) siempre va a restar cero en cualquier intervalo de tiempo:

pf = pi => pf - pi = 0 (no hay cambio efectivo real en la cantidad de movimiento del sistema) 

En la siguiente animación se puede entender más claro:


La ciencia normalmente no se pregunta sobre el porqué de este requisito de cambio neto cero en las magnitudes fundamentales de la física, pero para nuestro propósito, bien podría ser una indicación cuantitativa, a modo de apoyo empírico, en favor de la hipótesis que hemos explicado en la sección anterior, donde defendíamos que el cambio o el movimiento en el mundo podría no ser más que una mera ilusión. Es realmente posible que lo que entendemos por movimiento y devenir desde nuestra subjetiva sensibilidad, sea sólo una falsa apariencia; que no sea más que una serie de aparentes fenómenos medibles por nuestros sentidos, pero que realmente no esté cambiando nada en , y que todo se conserve estáticamente en realidad.

De este modo, la física parece apoyar la intuición lógica de Parménides: todo el ser es, y siempre ha sido, una unidad inmutable e indivisible en sí; siendo el cambio percibido, una mera ilusión sensible nuestra.

El Big Bang, el multiverso y los Universos burbuja.

Sin embargo, la física moderna se afana por otra parte en la propuesta del multiverso como origen o causa natural de nuestro mundo. Esta hipótesis cosmológica, habla de la existencia de un extenso multiverso trascendente al nuestro; una multitud de Universos paralelos independientes, cada uno de los cuales poseen diferentes cualidades y constantes físicas. Estos Universos paralelos (denominados Universos burbuja), aparecerían supuestamente a partir de una fluctuación dentro de una especie de espuma o ente generador de Universos. Cada fluctuación daría origen así a lo que entendemos por Big Bang, apareciendo un Universo completo con sus constantes físicas particulares, y con una cantidad inicial de energía-materia-momento determinada por la propia fluctuación originaria. Son estas magnitudes iniciales (particulares a cada burbuja) las que vimos que deben permanecer constantes en el tiempo (las leyes de conservación no permiten que dentro de cada Universo paralelo dichas magnitudes cambien de un modo efectivo, sino sólo aparente).

Pues bien, toda esta hipótesis del multiverso también parece avalar la propuesta de Parménides: 
El ente trascendente (o la espuma generadora, el campo de fluctuaciones, o como se le quiera llamar) de la que "nacen" los Universos burbuja, sería el Verdadero ser; ingénito, inmutable y eterno. Y cada Universo "generado", no sería más que cambio y devenir aparente. Es muy probable que la cantidad disponible de materia, energía y momento en el conjunto de Universos paralelos sean tal, que realmente la suma neta de tales cantidades resten cero (como ya vimos en el apartado anterior que ocurre en nuestro Universo particular con esas mismas magnitudes). La energía positiva neta de un Universo, por ejemplo, se vería anulada (o cancelada) por la misma energía neta negativa de otro Universo burbuja (hipótesis que se avala en parte por el hecho de que exista antimateria, y de que dicha antimateria se aniquile con la materia ordinaria).

Podríamos decir, en resumidas cuentas, que el Verdadero ser, sería el campo generador del multiverso (esa espuma, ente, o fluctuación. El nombre que se le de es indiferente): ese ser sería eterno e inmóvil; no tendría fisuras, inicio ni final. Constituiría una unidad que siempre fue, es y será idéntica a sí misma. Todo el cambio percibido por nuestra sensibilidad sería aparente; todos y cada uno de los Universos no serían más que ilusiones transitorias, fruto de una conservación global en la cantidad de movimiento neta, conservación que conlleva a que el valor efectivo de cambio en el ser reste cero (no habiendo así movimiento, cambio ni devenir efectivo). No sería posible, pues, el "no ser", ni tampoco sería posible otro ser distinto del Verdadero y único ser eterno e inmutable.

 Conlusión.

La conclusión principal de este artículo, a parte de la hipótesis propuesta de fondo, creo que es el hecho probado de que filosofía y ciencia no tienen necesariamente que ser incompatibles en la búsqueda del conocimiento. Es más, creo que he propuesto un argumento original en el que, a partir de una propuesta puramente humanista, y gracias al respaldado de la física, logra ser una hipótesis muy interesante que, muy posiblemente, no habría sido posible únicamente a partir de la razón lógica, ni tampoco únicamente desde la ciencia empírica.

La conjunción de estas dos ramas del saber es, en mi opinión, el futuro que nos espera una vez la ciencia empírica agote en el futuro su potencial. Sinceramente, creo que el día que la deseada teoría del todo llegue (si es que llega), será el momento en que habrá que apoyarse más que nunca en la filosofía para seguir avanzando en el conocimiento sobre el porqué de las cosas.

Por otra parte, la propuesta concreta que he realizado en esta entrada, realmente me parece muy atractiva. Y esto es así porque, aunque aún no hay nada claro ni consensuado sobre la propuesta del multiverso, mi propuesta sería capaz de dar cuenta de gran parte de los problemas lógicos que el propio conocimiento empírico trae consigo como efecto colateral: ¿por qué son las leyes como son y no de otro modo?, ¿cómo pudo surgir todo de la nada (el "ser" del "no ser")?, etc, etc.

Espero que el artículo os haya parecido de interés. Yo he disfrutado mucho escribiéndolo, y creo que la realidad podría ir más so menos encaminada alrededor de la propuesta que he compartido con vosotros.

Referencias recomendadas.

http://www.webdianoia.com/presocrat/parmenides.htm (Estupenda entrada que explica la filosofía del presocrático Parménides de Elea con mucha claridad y detalle).

A modo de breve introducción sobre la propuesta física de la espuma cuántica (https://es.wikipedia.org/wiki/Espuma_cu%C3%A1ntica).

A modo de breve introducción sobre la propuesta física de multiverso (https://es.wikipedia.org/wiki/Multiverso)