miércoles, 8 de julio de 2015

Sobre la histeria actual por la paridad de géneros


A raíz del estudio comentado en este artículo http://elpais.com/elpais/2015/07/05/ciencia/1436092114_408581.html?id_externo_rsoc=FB_CM, me doy cuenta de que actualmente existe una especie de histeria colectiva obcecada en conseguir la igual degenero a toda costa, y en todos los ámbitos. Son muchos los que, literalmente, se echan las manos a la cabeza ante hechos como el comentado en el artículo, que nos dice que hay una mujer por cada nueve hombres en la élite de la ciencia europea.

Resulta que ante este tipo de situaciones, todos se afanan en la búsqueda de los motivos socioculturales que den cuenta al 100% de cualquier desigualdad detectada pero, ¿se puede descartar tan fácilmente la hipótesis de que simplemente algún género puede ser menos capaz en determinado ámbito concreto? Desde luego puede que sea una hipótesis poco atractiva (muy poco atractiva, seguramente) pero podría ser el caso. ¿A qué viene tanta histeria por la igualdad absoluta y la búsqueda por narices de una cuota de género del 50% en todo? Es absurdo buscar justicia con tanta vehemencia en este asunto, cuando es evidente que vivimos en un mundo injusto por naturaleza. Parece que la Darwinización del mundo de la que hablaba Carlos Castrodeza aún no ha calado ni siquiera en el mundo académico.

Muchos argumentan que esa hipotética diferencia de género respecto a sesgos en la capacidad cognitiva en ciertos ámbitos, no ha sido detectada experimentalmente, o que, si se ha detectado, es una diferencia muy pequeña como para dar cuenta de nada. Y me parece bien, pero quizás sea que no se ha estudiado el asunto aún con suficiente profundidad (dado lo delicado del asunto). Precisamente hechos como el mostrado en el artículo con el que abro esta entrada, podrían ser corroboraciones empíricas de este sesgo cognitivo que todos nos negamos siquiera a contemplar. El hecho objetivo de que, pese a todos los esfuerzos (y a la tiránica con la que se realiza actualmente discriminación positiva), aún se mantenga la desigualdad en ciertos entornos, podría ser en sí mismo una evidencia empírica a favor de la desagradable hipótesis del sesgo cognitivo (una evidencia que quizás no queramos admitir precisamente por el hecho de que la hipótesis en sí es poco atractiva).

Porque diferencias de género haberlas, haylas: las hay genéticas (tenemos incluso un cromosoma distinto) y fisiológicas (estas son evidentes); y muy probablemente también existan diferencias cognitivas (no se puede descartar a priori), algunas de las cuales podrían ser las causantes de que no se alcance la tan deseada paridad en todas partes y por narices...y es que no se puede olvidar ni negar el camino evolutivo seguido hasta ahora por la especie, y el hecho de que bien podría ser el caso (aún queda mucho que comprender del funcionamiento del cerebro humano) de que dicho camino nos haya dotado con diferentes capacidades en diferentes ámbitos, debido, por ejemplo, a un reparto distinto durante milenios en las tareas a realizar por cada género (sería como obligar a un pájaro macho que ha estado realizando el nido en cierta especie durante miles de años, a que deje de hacer el nido y que sea la hembra la que lo haga ahora. Aunque hembra y macho de esa especie de aves sean muy parecidos, la historia evolutiva es distinta, y hay por tanto diferencias difíciles de igualar). Y esto no es bueno ni malo, la desigualdad no es algo malo en sí, como no es algo malo que un gato se coma un ratón: es simplemente algo natural. A esto precisamente me refiero con que la Darwinización aún no ha calado: aún se busca una justicia universal que en realidad no existe ni existirá.

Y no es que confunda diferencia con desigualdad, sino que pienso que buscar la igualdad por la fuerza en todo, cuando es casi seguro que existen diferencias de genero de diversos grados en diversos ámbitos, es un error que puede incluso perjudicar a la sociedad como un todo:

Porque sin duda es una mala estrategia social buscar la igualdad absoluta, cuando bien podría haber diferencias que harían bajar la eficiencia de instituciones o ciertos ámbitos debido precisamente a esta búsqueda de paridad a toda costa. Lo ideal (cuando hablamos de recursos, talento y buenas estrategias), es dejar libremente que los puestos se asignen, sin presión, según sea la valía de los candidatos. La discriminación positiva en la búsqueda de una supuesta justicia universal, realmente puede hasta perjudicar, como digo, a la sociedad, al verse obligada ésta a copar los puestos según una hipotética igualdad de géneros que bien podría no ser real. ¡Ojo!, no defiendo la discriminación negativa que ha habido (y que aún hay en ciertos países) con el género femenino, sino que me parece poco apropiado cualquier tipo de discriminación (y actualmente hay mucha histeria forzando la igualdad).

Con una teoría biológica sobre el origen humano tan firme como la teoría de la evolución, se puede tomar hoy ya como un hecho que las capacidades cognitivas del hombre y la mujer son resultado de un proceso evolutivo continuado en el tiempo. Dicha historia evolutiva probablemente ha ido tomando rumbos diferentes para cada género, rumbos que podrían haber determinado finalmente un sesgo en dichas capacidades cognitivas según sea el ámbito social y el entorno concreto. No hay que asustarse, ni hay que maldecir la "injusticia" manifiesta por esta posible desigualdad; simplemente hay que aceptar nuestro origen evolutivo natural, y admitir honestamente que probablemente hay cosas que las mujeres hagan mejor que los hombres, y cosas que los hombres puedan hacer mejor que las mujeres.

Un saludo.