martes, 8 de diciembre de 2015

Irracional

“Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz.” (FRIEDRICH WILHELM NIETZSCHE)

Día duro el de hoy. Y no sólo porque hoy un familiar muy cercano ha sufrido un problema de salud, sino principalmente porque me siento abatido, literalmente, por mis instintos.

Sin embargo, a pesar de que hoy ha sido con diferencia el peor día, llevo ya en realidad una semana germinando esta pesadez. Una pesadumbre debida al insoslayable peso de la irracionalidad. A esos pensamientos aparecidos de la nada (aunque bien sabe la neurociencia que surgen de circuitos neurológicos inaccesibles a los de la razón), que me apremian y me empujan hacia objetivos que, una vez se racionalizan, se comprenden como absurdos, o al menos, como no tan importantes.

En concreto (y me avergüenza reconocerlo), se trata de una mezcla de celos hacia mi pareja, de una necesidad imperiosa de mantener más relaciones sexuales, y del paso por un periodo de baja autoestima. De uno en uno, estos son problemas que todos hemos padecido (o padecemos) de manera más o menos puntual, pero cuando se unen en el tiempo, a mi personalmente me dejan por los suelos...y peor me siento cuando comprendo la estupidez de dejarse llevar por semejante mamarrachada de problemas (siendo consciente de que hay millones de personas con problemas infinitamente peores que estos de los que os hablo).

Pero no hay nada que pueda hacer, porque ese sentimiento; ese instinto o pensamiento no racional, nacido en algún recóndito rincón evolutivo de mi cerebro, domina sobre mi voluntad racional. No quiero que me afecten semejantes tonterías, pero esas tonterías sobrepasan mi capacidad de decisión. Sé que mi mujer es fiel, pero no puedo evitar sentirme celoso simplemente porque la hayan incluido en un grupo de Whatsapp de antiguos compañeros de colegio; tengo más sexo que la mayoría de mis amigos y conocidos, pero no puedo evitar desear y necesitar aún más, y no puedo evitar tener la autoestima baja, a pesar de que sé que intelectualmente supero la media (aunque no sea Einstein)  y de que me consta que físicamente atraigo a las mujeres (aunque no sea Brad Pitt).

Y sufro. Lo paso mal, y comienzo a rumiar pensamientos estúpidos: que si buscarme una amante, que si obligar a mi mujer para que salga del grupo de chat, que si hacer más deporte y dieta para mejorar aún más la figura...en fin, pamplinas; pero pamplinas que no por serlo dejan de hacerme sentir mal.

Mañana (o pasado) me sentiré probablemente mejor, y veré lo ocurrido esta semana como una bobada temporal: un chiste de mal gusto. Pero eso no deja de hacerme ver lo evidente: que en el fondo no soy más que un animal; un animal que, como diría Nietzche, ríe, un animal que llora (como hago en estos momentos), un animal infeliz.

Pero no pasa nada. La vida es así: un sufrimiento absurdo tras otro, hasta que la nada borra nuestro paso por la existencia. Aunque esto es en el fondo liberador; porque es evidente que un conjunto de fenómenos absurdos no pueden merecen nuestro aprecio (¿qué aprecio puede tener nada de lo que haga o piense cuando sé que nadie lo recordará -ni me recordará, en general- dentro de pocos años?). Pretendo vivir la vida (como hago desde hace décadas), con una sonrisa en los labios, riendo de lo absurdo de mi temporal sufrimiento. Todo está bien...pese a lo irracional.