miércoles, 7 de junio de 2017

¿Por qué nos resistimos tanto a creer en un Dios racional?

“No puedo creer en un Dios que quiera ser alabado todo el tiempo.” (Nietzsche)

Las personas creyentes no tienen problemas en asumir la creación del mundo por parte de un Dios racional; simplemente basan su creencia en lo que se entiende como fe: un conjunto de dogmas injustificados racional y empíricamente. Simplemente creen en cierta "revelación", y santas pascuas.

Por otra parte, los no creyentes niegan rotundamente la posibilidad de que el génesis del Universo sea obra de un Ser racional (de algún modo consciente y con voluntad) pero, ¿en qué se basan ellos para suponer tal cosa? Empíricamente por supuesto no se puede apoyar tal tesis, pero sí que se intenta argumentar de manera lógica al respecto. Y principalmente la resistencia en la creencia de Dios se basa fundamentalmente en tres pilares que, en mi opinión, no son tan sólidos como pueden parecer a primera vista:

1º) Se confunde deísmo con teísmo (principalmente con el teísmo de las religiones occidentales).

Creer en un Dios racional como causa del Universo no necesariamente supone creer en el Dios cristiano o del resto de religiones monoteístas. Existe una amplia variedad de alternativas a la imagen de ese Dios "humanizado" deseoso de alabanzas el cual es muy poco congruente con el mundo y fundamentalmente con el problema del mal. En especial, es perfectamente posible que la creación del mundo sea fruto de algún tipo de Ente racional el cual no se preocupe lo más mínimo por su obra, o incluso que se aproveche de la misma de algún modo (siendo en ese caso nuestra realidad una especie de herramienta con la que el mundo trascendente saca algún tipo de fruto).

2º) Se confunde la idea de que un Creador racional debe ser necesariamente más complejo que un "Creador" (o un proceso de creación) espontáneo y mecánico.

Si el génesis de nuestro (especialmente) apto Universo para albergar vida inteligente es meramente un subproducto de una enorme realidad natural más extensa (lo que se denomina normalmente como Multiverso); esto supone la necesidad de explicar la esencia no ya de un mundo (el que vemos alrededor), sino de una ENORME cantidad de otras realidades que trascienden nuestra capacidad empírica (algunos hablan de que habría 100^500 posibles Universos paralelos -un número tan grande que nuestra mente no puede siquiera representar lo que supone tal cantidad-, e incluso dichos Universos podrían ser literalmente infinitos). ¿De donde proviene entonces todo ese potencial generador de mundos capaz de sacar de la nada todo? ¿Y qué sustenta ese Multiverso, determinando que sea como es y no de otra manera? ¿Qué causó para empezar tal Multiverso (cuál es su esencia)? Vemos que no parece una explicación tan sencilla después de todo por mucho que no haga uso de un "diseñador" racional.

Sin embargo, si por contra el génesis de nuestro (especialmente) apto Universo para albergar vida inteligente, es fruto del acto voluntario de algún tipo de inteligencia trascendente (la cual no tiene necesariamente que ser nada ni remotamente parecido a eso de lo que hablan las religiones tradicionales), el problema de explicar la esencia de esta infinitud de Universos invisibles (dentro del Multiverso) queda resuelto. Sólo habría un mundo (o unos pocos, según el gusto del supuesto Creador), y ese mundo sería el nuestro: diseñado a en su justa medida para que la vida aparezca y evolucione hasta alcanzar entes animados racionales dentro de su ser (el Universo podría estar de hecho lleno de vida inteligente). ¿Es más complicado apostar por esta esencia natural inteligente antes que por un esencial Multiverso mecánico lleno de casi infinitos mundos invisibles?

A primera vista parece que el hecho de que exista una inteligencia Creadora racional es complicado, pero según mi opinión esto es pura falacia. Nuestra moderna tecnología está demostrando actualmente lo "fácil" que es alcanzar un asombroso comportamiento inteligente con un simple procesado mecánico de información (muy similar al que tiene lugar en nuestro cerebro).  Los avances en inteligencia artificial en los últimos 5 años han explotado exponencialmente, y publicaciones muy recientes parecen indicar que efectivamente la racionalidad (e incluso la consciencia) de la que tanto alardeamos como humanos será en pocas décadas emuladas en dispositivos electrónicos. La racionalidad no es tan milagrosa ni extraña como parecía antes, y parece que se podrá replicar con asombrosa "facilidad"; una facilidad que pocos creerían hace apenas 15 años.

Y sabiendo ésto, preguntémonos de nuevo: ¿es tan difícil el hecho de que detrás de nuestro mundo haya un acto de creación inteligente cuando nosotros mismos seremos capaces de crear inteligencia general en apenas 100 años de esfuerzo intelectual? ¿Es realmente más sencillo creer en un incausado y eterno proceso mecánico cuántico de infinito potencial para la generación de Universos paralelos? ¿No es quizás más sencillo creer que nuestro mundo es único y apto para albergar inteligencia simplemente porque ha sido diseñado para ello?

3º) Existen grandes prejuicios en nuestra postura incrédula hacia un Dios racional causado por los grandes males históricos de las religiones organizadas.

Todas las grandes religiones organizadas a lo largo de la historia han causado grandes daños a la humanidad de manera más o menos directa. Muchas de las mayores atrocidades cometidas por el hombre son y han sido justificadas en nombre de Dios. Pero no hay que olvidar al respecto que cualquier prejuicio es un obstáculo en cualquier tipo de estudio que se quiera afrontar.

Pero no se trata de negar lo evidente: las religiones por lo general son grandes sectas llenas de hipócritas dedicadas a la explotación del miedo para obtener fruto propio (normalmente monetario). Pero para ser honestos con la propuesta de un mundo creado por algún tipo de inteligencia, hay que comprender que el hecho de que ciertos grupos de personas hayan utilizado a lo largo de la historia dogmas religiosos para provecho propio no nos puede cegar a la hora de admitir que existen otras muchas propuestas (no teístas en absoluto), donde el mundo puede ser fruto de un diseño inteligente muy alejado del típico "Señor" con barbas blancas que muchos nos quieren vender.

Imagina, por poner un único ejemplo; en la propuesta de la Realidad simulada. Si nuestro Universo es causa del procesado de información de un Computador trascendente, eso supondría la existencia de un diseñador inteligente (el creador del Computador). Evidentemente este Creador sería inteligente (y posiblemente tendría consciencia), y quizás creo nuestra realidad por pura diversión o a modo de recreación u espectáculo para los demás habitantes de ese mundo trascendente. En este sentido, para Ellos nosotros no supondríamos más que lo que puede suponer para nosotros un personaje del juego de ordenador Los Sims; lo cual explicaría el problema del mal (Dios no sería un benevolente Ser amoroso en absoluto, sino un caprichoso programador) a la par que se evita la necesidad de apostar por infinitos Universos que den cuenta del fino ajuste de las constantes físicas.

Conclusión.

Podemos decir a modo de resumen que hoy día cuando nos paramos a pensar en estos temas filosóficos, lo hacemos inevitablemente arrastrando cierta carga de prejuicios personales muy variados desde el bando creyente, pero también desde el ateo. Y precisamente son estos prejuicios, a mi parecer, los que muchas veces nos hacen resistirnos sin una base demasiado firme (o mucho menos firme de lo que podemos creer), en la postura deísta intermedia sobre la posible creación de nuestro mundo.

Y es que cuando se piensa de manera verdaderamente objetiva sobre el asunto, no parece tan descabellada la idea de un diseño inteligente, o al menos no parece una postura mucho más descabellada que la hipótesis de los múltiples Universos.

Un saludo, compañeros.