domingo, 18 de febrero de 2018

La eterna inflación cosmológica

“Space can vibrate, space can fluctuate, space can be quantum mechanical, but what the devil is it? And, you know, everybody has their own idea about what it is, but there's no coherent final consensus on why there is space.”

“The frightening thing—frightening, I don’t know if it’s frightening—frustrating, frightening, fascinating thing is we know with virtual certainty that the universe is at least a thousand times bigger in volume than the horizon, than we can ever, ever, ever in principal ever see. So we know there’s stuff out there that we will never be able to detect. And we can’t tell what it is. We can’t tell if it’s similar to us.” 
(Leonard Susskind)

“It’s hard to build models of inflation that don't lead to a multiverse. It’s not impossible, so I think there’s still certainly research that needs to be done. But most models of inflation do lead to a multiverse, and evidence for inflation will be pushing us in the direction of taking [the idea of a] multiverse seriously.” 
(Alan Guth)

“Anything that can happen will happen—and it will happen infinitely many times.”
(Alan Guth)

Inflation is a prequel to the conventional Big Bang theory. ...It does provide a theory of the propulsion that drove the universe into this humungous episode of expansion which we call the Big Bang.
(Lecture 1: Inflationary Cosmology: Is Our Universe Part of a Multiverse?, Alan Guth)


Hace unos días terminé de seguir el fenomenal curso "Aspects of Eternal Inflation" del físico Leonard Susskind. Se trata de 4 imprescindibles clases magistrales que cualquiera puede seguir desde Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=xUZeZD9sytc.

Imagen de Leonard Susskind. Atentos al dibujo de su camiseta ;). 

La propuesta cosmológica de una eterna inflación es relativamente reciente y da cierto soporte teórico entre otras cosas a la idea del multiverso. En esta entrada voy a intentar dar una pequeña visión o introducción al asunto, aunque lo haré tomándome ciertas licencias para poder facilitar su comprensión por personas que no estén del todo al día en física moderna. No obstante la base fundamental de lo que voy a explicar es ortodoxia entre los que defienden la hipótesis.

Introducción al proceso inflacionario.

Imagina un globo totalmente desinflado con dos puntitos negros pintados en la superficie. Supón a continuación que una potente máquina de inflado llena el globo de aire tan rápido que en pocas milésimas de segundo el volumen del globo crece exponencialmente duplicando su tamaño en intervalos de tiempo minúsculos. Los dos puntos negros que al inicio estaban relativamente cerca, casi casi en un instante pasan a estar separados por una distancia realmente enorme (si la flexibilidad del globo y la potencia de la máquina de aire así lo permitieran, los puntos pasarían de estar separados unos pocos picómetros a estar separados millones de kilómetros en el tiempo que dura un pestañeo).

Pues bien, esto mismo es grosso modo lo que los cosmólogos entienden como el proceso inflacionario que dio origen a nuestro Universo. Al inicio todo era denso y compacto y las distancias de separación eran microscópicas; y de repente, una enorme diferencia de potencial infló el tejido espacio-temporal de manera exponencial en no menos de 90 órdenes de magnitud. Los microscópico se hizo macroscópico en mucho menos de una mil millonésima de segundo.

Finalmente, y una vez el espacio estaba ya enormemente inflado (aunque vació y frío), el potencial "frenó" (se redujo) en seco, y como consecuencia de esa "desaceleración" apareció de manera violenta (simulando una especie de proceso cinético "explosivo") todas las partículas que hoy día vemos a nuestro alrededor. Fue este súbito (y secundario) proceso de "creación" (dentro del globo) lo que todos conocemos como Big Bang.



Introducción a la eterna inflación.

Una vez entendido esto, el concepto de eterna inflación es aproximable mediante un sencillo símil: imagina el globo anterior, y simplemente añade el postulado de que de cualquier punto (infinitesimal) de su superficie puede surgir o crecer un nuevo globo. Pues bien, la condición necesaria y suficiente para que estas anidadas inflaciones dentro de inflaciones sea eterna y no tenga fin es que la proporción entre el ritmo de creaciones de globos (o burbujas como se las suelen llamar) y el crecimiento del tejido espacial medio en dichas burbujas (un crecimiento que lo dicta una variable de escala en el tiempo que se define como una "constante" de Hubble h(t) local a cada burbuja) sea tal que se asegure que siempre habrá algún punto en la superficie de cada burbuja disponible para continuar con el proceso sin que en ningún momento todos puntos de todas las burbujas hayan agotado su potencial inflacionario.


Las matemáticas involucradas en toda esta teoría no son especialmente complicadas, aunque sí es un poco difícil seguir los postulados geométricos. De todas formas se puede visualizar el proceso como si la realidad conformase alguna especie de mecánica fractal como la del conjunto de Mandelbrot.


La similitud con esta dinámica fractal se encuentra en el hecho de que, de acuerdo a los postulados de la eterna inflación, la fase de expansión inflacionaria nunca termina realmente en todo el multiverso. El "dibujo" del fractal se conformaría así distinguiendo zonas "vivas" que se encuentran expandiéndose en un falso vacío (con potencial para generar nuevas burbujas en él) y zonas "muertas" en donde dicha burbuja ha caído ya en el verdadero vacío (pudiendo expandirse pero no generar nuevas burbujas en él). Un supuesto viajero en el multiverso podría ir viajando de zona "viva" en zona "viva" dibujando por el camino la imagen de un fractal similar a la de aquí arriba.

Entrando en un poco más de detalle.

Es decir, que si la proporción media en la expansión espacial de cada burbuja h(t) (el equivalente a la "constante" de Hubble de nuestro Universo) es lo suficientemente rápida en relación al ritmo β de creación media de burbujas (bubble nucleation), siempre habrá espacio para que exista la posibilidad de que nuevas burbujas aparezcan ahí.

Este ritmo β de generación es proporcional a la probabilidad de que se produzca un tunelaje cuántico en el potencial dentro de cada posición infinitesimal dentro de cada burbuja. Este efecto túnel es un viejo conocido de la mecánica cuántica y supone simplemente que las leyes físicas permiten con cierta probabilidad (normalmente baja) superar una barrera de potencial incluso si no hay suficiente energía cinética para ello. Esto supone que cada burbuja que se encuentre en un estado de falso vacío tiene siempre cierta probabilidad de "engendrar" (nuclear) un nuevo "mundo" mediante una transición de potencial similar al proceso inflacionario que dio lugar a nuestro propio Universo:


En pocas palabras la propuesta de la eterna inflación supone que el proceso inflacionario (representado en la anterior imagen) que en algún momento pasado se supone dio lugar a la burbuja espacial donde nosotros nos encontramos, es un hecho que se repite, y que de hecho se puede repetir una infinidad de veces, al suponerse que debido al ritmo de expansión medio siempre habrá algún punto en el multiverso que se encontrará en situación de falso vacío y dispuesto por tanto a poder nuclear con cierta probabilidad un nuevo "mundo" mediante el tunelaje cuántico.


Resumiendo.

En un intento por resumir al máximo todo lo dicho hasta ahora vamos a fijarnos por un segundo en la imagen de arriba donde se ven bolas verdes moviéndose a través de pozos de potencial. Imagina que haces un experimento casero y que creas, de madera por ejemplo, una especie de plataforma con la figura de la gráfica de arriba. Si empiezas a dejar caer bolas desde la parte superior de esta plataforma casera y el primer pozo lo has hecho lo suficientemente profundo, la velocidad (energía cinética) de la bola no será suficiente y tras subir un poco por la derecha acabará cayendo hacia abajo y quedará atascada en el primer pozo (tal y como se vez con la primera bola verde en la gráfica de arriba). Pues bien, sin las leyes de la mecánica cuántica, como es el caso de nuestro experimento casero, esto sería todo. Sin embargo, en el Universo el proceso de tunelaje cuántico permite que con cierta probabilidad en algún momento una especie de trampilla oculta en nuestro kit casero se abra y deje pasar a nuestra bola hasta una posición con un potencial más bajo (la posición de la segunda bola verde en la imagen de arriba).

¿Qué ocurrirá en nuestro experimento casero cuando la trampilla oculta finalmente se abra y la bola baje a un potencial menor fuera del primer pozo? Pues que la bola volverá a descender con cierta velocidad (energía cinética) hasta quedar atrapada de nuevo en otro pozo de potencial (de valor inferior al primero). Pero claro, nos encontramos con el hecho de que "mágicamente" (cuánticamente) nuestra bola posee ahora menos energía potencial que cuando estaba atascada en el primer pozo (primer falso vacío o mínimo local de potencial). Sin embargo, como la energía total de todo sistema debe permanecer siempre invariante debido a la ley de la conservación de la energía nos encontramos con un interrogante: ¿qué hace el mundo (el multiverso, la realidad o como se lo quiera llamar) con todo este desequilibrio en la energía potencial previa y posterior al tunelaje? Pues simple y llanamente la convierte en expansión (cinética).  Cada vez que en algún lugar o posición del multiverso ocurre aleatoriamente este proceso de tunelaje se genera al mismo tiempo una reacción expansiva espacial (bubble nucleation) que supone el punto de origen para la expansión inflacionaria de una nueva burbuja.

En nuestro experimento casero la diferencia de potencial se saldará evidentemente no con la formación de un nuevo Universo sino con la generación de calor y entropía debido a la fricción con la superficie de la madera, pero como decimos, en el caso del multiverso dicha energía se invierte en la generación de movimiento cinético con el que formar nuevo tejido espacial (una burbuja en expansión).

La tesis de la eterna inflación supone, continuando con nuestro estudio casero, el hecho de que el ritmo de expansión de cada burbuja con respecto a la probabilidad media de que la trampilla se abra, permitan que el proceso global se haga estacionario (que no estático) con un flujo constante de bolas cayendo de arriba a abajo sin parar.

Para terminar de ver la analogía podemos imaginar que cada vez que se abre la trampilla de tunelaje (y la bola no llegó todavía al verdadero vacío o mínimo de potencial global) se genera automáticamente otro kit experimental de madera (una burbuja) idéntico al anterior desde el que se deja caer una bola de nuevo desde arriba del todo. De esta manera iremos conformando una especie de árbol o fractal (según se mire) cuyos nodos serán kits de madera con la bola atacada en algún pozo de potencial.

Con el tiempo veríamos un enorme paisaje (un multiverso) con una infinidad creciente de cajas anidadas unas a otras. En algunos puntos veríamos cajas de madera con la bola en el verdadero vacío conformando hojas en este gigantesco árbol desde donde no crecería ya nada más (estaría en un estado "muerto"); y también veríamos una infinidad de nodos intermedios ("vivos") dando lugar a nuevas ramas con cada proceso de tunelaje acontecido.

Por lo tanto, y para finalizar con esta explicación, decir que las matemáticas defienden que para ciertos valores en el tamaño medio en las diferencias de potencial entre pozos (suponiendo que existen dichos pozos), y con la probabilidad media adecuada para el tunelaje siempre habrá lugares en estados "vivos" capaces de generar nuevos mundos. Nos encontraríamos ante un proceso eterno de creación universal.

Consecuencias de la eterna inflación.

Hoy por hoy no sabemos empíricamente si los números y los hechos cuadran, y por lo tanto si vivimos o no dentro de una burbuja generada por un eterno proceso inflacionario que puebla un multiverso. Sin embargo, el hecho de que al menos un proceso inflacionario haya ocurrido casi con toda seguridad (el que dio lugar a nuestro Universo particular), unido a la fantástica capacidad explicativa que supone el multiverso (junto al principio antrópico) para dar cuenta del aparente fino ajuste de este mundo nuestro tan particular capaz de albergar vida inteligente, apuntan firmemente en esta dirección.

Dos consecuencias fundamentales se pueden sacar de confirmarse este hecho:

1) Nuestro Universo podría encontrarse actualmente atascado en un falso vacío y decaer en cualquier momento en un nivel de potencial menor mediante la generación de una burbuja que acabaría con nuestro mundo tal y como lo conocemos. Es decir; que nuestra realidad podría en cualquier momento desaparecer de manera tan repentina como apareció hace 13.800 millones de años durante la inflación cósmica que precedió al Big Bang.

Uno de los primeros papers que estudiaron esta asombrosa y aterradora posibilidad fue este trabajo de 1980 (http://www.sns.ias.edu/pitp2/2011files/PhysRevD.21.3305.pdf) titulado "Gravitational effects on and of vacuum decay".

De hecho, en dicho trabajo se nos ofrece una estimación matemática que nos puede ayudar a comprender la probabilidad de que se produzca este tunelaje que lo destruya todo dando por supuesto que estemos en un falso vacío (cosa que parece bastante probable dado que lo que se conoce hoy día como energía oscura podría ser un indicativo de que hay cierta densidad de energía potencial en nuestro actual vació cuántico).
 
Esta aproximación semiclásica nos indica que la probabilidad por unidad de volumen por unidad de tiempo (parte izquierda de la ecuación) es igual al exponencial de un parámetro desconocido B multiplicado por otro factor A de momento también arbitrario. Es decir, que si conociésemos el valor numérico de A y B (dando por supuesto insisto que estamos atascados en un falso vacío) sabríamos la probabilidad de que en cualquier posición de nuestro Universo pudiese aparecer de repente una burbuja debido a un proceso de tunelaje cuántico como el que hemos visto descrito arriba.

Estos coeficientes desconocidos fundamentalmente vienen a representar la diferencia entre falso potencial (el mínimo local) donde nos encontraríamos, y el siguiente potencial donde podría decaer el Universo. Una diferencia de energía que depende grosso modo de la profundidad de los pozos de potencial adyacentes y de la distancia (horizontal en las gráficas de arriba) que los separe.

Un paper mucho más reciente del 2015 viene a decir que esta probabilidad se podría ver considerablemente aumentada en la vecindad de la fuerte gravitación que rodea a los agujeros negros (https://arxiv.org/pdf/1503.07331.pdf).

Así pues, pese a que 13.800 millones de años han pasado sin que nuestro mundo haya sido destrozado por este tipo de suceso cósmico, no podemos relajarnos dado que conforme el Universo evolucione cada vez habrá un mayor número de agujeros negros: es decir, que los coeficientes A y B de la fórmula anterior puede que estén variando en el tiempo de manera que la probabilidad cada vez sea mayor por unidad de volumen y unidad de tiempo. Es muy posible, por lo tanto, que si estamos en un falso vacío dentro de varios miles de millones de años finalmente el suceso acabe ocurriendo.

2) En palabras de Alan Guth: si la tesis de la eterna inflación se confirma, podemos asegurar que "cualquier cosa que pueda suceder sucederá...y sucederá además una infinidad de veces".

¡La idea del eterno retorno que fue formulada por el filósofo ​Friedrich Nietzsche se confirmaría!

domingo, 4 de febrero de 2018

Filamentos galácticos

“Man - life in general - seems irrelevant to the workings of the universe: a mere smudge of water, grease, and carbon on a pinpoint planet circling a star of no special consequence.”

“Space can vibrate, space can fluctuate, space can be quantum mechanical, but what the devil is it? And, you know, everybody has their own idea about what it is, but there's no coherent final consensus on why there is space.”

“The frightening thing—frightening, I don’t know if it’s frightening—frustrating, frightening, fascinating thing is we know with virtual certainty that the universe is at least a thousand times bigger in volume than the horizon, than we can ever, ever, ever in principal ever see. So we know there’s stuff out there that we will never be able to detect. And we can’t tell what it is. We can’t tell if it’s similar to us.” 
(Leonard Susskind)



La imagen de arriba supone un descubrimiento bastante reciente para la moderna astrofísica y la cosmología. A partir de la década de los 90 se comenzó a constatar experimentalmente que la distribución de materia en el Universo no seguía una distribución homogénea y aleatoria, sino que las galaxias se distribuían en "nodos" de cúmulos que agrupaban luego las galaxias dando al conjunto del cosmos la apariencia de una especie de gran red cósmica de filamentos.

Desde aquellos primeros descubrimientos se ha avanzado mucho y hoy día tenemos pruebas muy claras y firmes que confirman este extraño comportamiento astronómico. Unos de los estudios que más y mejor han retratado este hecho fue realizado en el año 2014, ofreciendo con una maravillosa precisión la imagen de una de tales estructuras filamentosas de materia y radiación:


Comprendiendo lo que estos filamentos representan.

Como hemos dicho, desde hace bien poco sabemos que las galaxias no se distribuyen de manera uniforme por el Universo, y que por el contrario aparecen repartidas sobre una colección de filamentos o nodos interconectados que conforman una especie de red de araña. Unos filamentos que se encuentran separados por enormes burbujas de (casi) absoluto vació.

Es decir; que los filamentos que vemos en las ilustraciones de arriba son aglomeraciones ocupadas por una gran cantidad de estrellas y galaxias, siendo todo lo que queda fuera de la red filamentosa un espantoso vacío. Vastos páramos que a menudo se extienden por un espacio de más de 100 millones de años luz en donde no hay más (con suerte) que algún un ocasional átomo de hidrógeno.

La densidad de materia en estas regiones vacías del espacio (las que se encuentran entre los filamentos de los cúmulos galácticos) alcanza la desoladora cifra de 0.00000002 átomos por centímetro cúbico. Y lo que es más, varios rastreos masivos del cosmos realizados por astrónomos en los últimos 20 años han revelado que estos vacíos ocupan alrededor del 90% del volumen total del universo, constituyendo el resto esos filamentos que aglutinan toda la materia.

El origen de esta compleja distribución material en forma de red. 

El hecho de que las galaxias y las estrellas no ocupen de manera homogénea el Universo constituye un hecho asombroso. ¿Cómo es posible que a partir de un supuesto origen material caótico y "explosivo" como se supone que fue el Big Bang todo se distribuya en estas redes interconectadas en lugar de observarse una distribución uniforme y desordenada? La fuerza de la gravedad por sí sola no es capaz de explicar este comportamiento, puesto que una fuerza central de atracción no puede dar cuenta de esas extrañas configuraciones filamentosas. Si por la gravedad fuese, todo serían galaxias y cúmulos distribuidos sin ton ni son por todo el cosmos, pero en absoluto puede explicar la compleja formación de estas fibras, "caminos" o "cuerdas" de galaxias "conectadas".

La explicación más ortodoxa de hoy día. 

Desde el campo de la cosmología tienen una teoría que pretende explicar este hecho. Se basan para ello en la idea del proceso inflacionario. Una idea que fue inicialmente propuesta para explicar otros hechos diferentes, pero que rápidamente se descubrió que también cuadraba con estos estudios sobre la extraña distribución de la materia por el cosmos (en este otro artículo ya hablamos con más detalle sobre lo que supone la hipótesis del proceso inflacionario).

Lo que voy a explicar a continuación es un breve esquema de lo que el profesor Leonard Susskind enseñó al respecto en una de las 10 clases sobre cosmología que impartió hace pocos años para la Universidad de Stanford. Puedes encontrar estas clases en Youtube.

Pues bien, lo primero a lo que nos invita el profesor es a comparar estas dos imágenes. Una de ellas se corresponde a la distribución filamentosa de la materia en el Universo, y la otra...es la imagen del fondo de una piscina cualquiera. Según el profesor la similitud visual no es casual y guarda en realidad una estrecha relación fenoménica:



Comencemos primero por el fondo de la piscina: ¿por qué presenta esa clara distribución luminosa en forma de red de filamentos? Pues simple y llanamente debido a los procesos de interferencia de la luz. Conforme la luz penetra desde arriba sobre el agua de la piscina lo hace según ángulos (y momentos) muy diversos y aleatorios, siendo la naturaleza ondulatoria de la misma luego responsable de que existan picos y valles que se amplifican o destruyen según sean las circunstancias.

Finalmente, después del proceso mecánico ondulatorio ocurrido desde que la luz entra por la superficie y va luego bajando; al fondo de la piscina llegará más luz donde previamente se han producido más interferencias constructivas, y llegará menos luz donde ocurrieron más procesos destructivos.


Es decir, que los lugares "vacíos" del fondo de la piscina son aquellos que muestran el resultado de un mayor patrón destructivo previo, mientras que las zonas más luminosas son resultado de procesos ondulatorios constructivos.

Pero claro, ¿qué pueden tener que ver estos procesos ondulatorios particulares con la distribución espacial de galaxias en el cosmos? La respuesta es como poco asombrosa, y responde al hecho de que el propio origen del Universo tiene (muy probablemente) un crucial fundamento ondulatorio...¡de ondas de probabilidad!

¿Ondas de probabilidad?

La naturaleza ondulatoria y probabilista de la materia a niveles microscópicos es un conocimiento que viene ya de lejos, en concreto de los primeros pasos científicos que se dieron en lo que se llamaría luego la mecánica cuántica. En concreto se dice que la materia es y se desplaza como una onda (de probabilidad) y nunca como el sentido común nos indica: como una partícula siguiendo trayectorias exactas y predecibles. 

Pero claro, una cosa es que las partículas microscópicas se muevan e interfieran como ondas (de probabilidad) y otra cosa son las estructuras macroscópicas que forman esos filamentos de galaxias. ¿Donde se encuentra la conexión? Y de nuevo la respuesta es en realidad sencilla: si damos marcha atrás en el tiempo, el Universo comienza a "enconger" y a "encoger" hasta alcanzar por completo (justo en su origen) un rango de tamaño microscópico (y una densidad gigantesca).

Especificando un poco más.

Se dice que en el momento previo al proceso inflacionario TODO lo que había era un campo cuántico denominado inflatón. Ese campo cuántico grosso modo no era más que una distribución matemática de probabilidades con pocas referencias físicas imaginables. No había radiación ni materia, ni fuerzas ni interacciones, ni nada en general que podamos entender o relacionar con fenómenos contemporaneos.

El inflatón no era realmente mucho más a parte de una función de distribución. Una distribución que, como campo cuántico escalar que era, suponía para cada punto infinitesimal x una función (matemática) representada por el equivalente de un movimiento ondulatorio armónico simple.

Es decir; que previamente a que el Universo fuese macroscópico (antes de que la inflación actuase), todo lo que había era una distribución cuántica de ondas. Y esa distribución simplemente indicaba (o devolvía) un valor numérico (escalar) para cada punto infinitesimal de dicho campo Φ(x). Un valor para cada punto x del campo que variaba, o mejor dicho fluctuaba, de manera probabilista siguiendo procesos mecánico cuánticos similares a los descritos por la física moderna para el fenómeno que observamos hoy día.

Pues bien. En cierto momento (antes de lo que conocemos como Big Bang), y por motivos que se desconocen en la actualidad, el campo escalar Φ sufrió un proceso de rápida (exponencial) expansión espacial. Lo que inicialmente no era nada (al menos nada macroscópico), en apenas un instante (0.00000....0001 segundos) creció más de 90 órdenes de magnitud hasta alcanzar un tamaño astronómico...¡finalmente este crecimiento exponencial paró brúscamente, y como resultado el Big Bang aconteció!


Durante los 0.00000....0001 segundos que duró el crecimiento del espacio el campo escalar cuántico Φ (el inflatón) quedó "congelado" con el preciso valor que tuviese en el momento en que este exponencial "genesis" aconteció. Y cuando el proceso de inflación abruptamente finalizó (momento arriba ilustrado con el pozo de la función), todo el potencial almacenado se transformó en la materia y la radiación que conocemos...¡pero lo hizo a un ritmo variable! Porque sabemos que según fuese el valor para Φ(x) antes de que la inflación comenzara, antes o después acabaría transformándose ese potencial concreto almacenado en x en la materia y radiación "común" que conocemos. 

Una forma de visualizarlo es suponiendo que, según fuese el valor escalar inicial en Φ(x), antes o después decaerá ese potencial dentro del pozo de la ilustración anterior. Caer al pozo supone transformar el inflatón en partículas "ordinarias", y por tanto las fluctuaciones cuánticas previas a la inflación suponen una clara diferencia temporal en el momento en que cada lugar x del ya astronómico espacio macroscópico (tras la inflación) se llenaría de partículas.

Por lo tanto, lo que se conoce como Big Bang no fue en realidad un proceso explosivo de homogénea creación instantánea y simultánea, sino que en realidad supuso que, tras el crecimiento exponencial de ese campo escalar "fantasma" denominado inflatón, todo se fue "llenando" de partículas a diferente cadencia y ritmo en cada posición del espacio.  Finalmente la clave para entender todo lo tratado hasta ahora es entender que este proceso de "llenado" ocurrió siguiendo la primigenia función de distribución cuántica del inflatón Φ ¡lo cual supuso un proceso de interferencia ondulatoria muy similar al del caso de la piscina!

La manera en que el comentado potencial ("congelado") del campo escalar Φ fue decayendo en materia y radiación "ordinaria" dio lugar a un proceso de interferencia ondulatoria en donde ciertos lugares sufrieron procesos de destrucción mientras que otros sufrieron un proceso constructivo. De esa manera, y de modo similar a cómo se forman los patrones luminosos en el fondo dela piscina, fue la función concreta en la distribución matemática cuántica previa a la inflación lo que determinó toda esta dinámica posterior (la forma estructural concreta de la red filamentosa que hoy vemos).

El inflatón decayó por lo tanto en diversos modos y momentos, y eso supuso un proceso de interferencia que todavía hoy podemos observar. ¡Y eso es algo asombroso! Cuando los astrónomos miran al cielo y observan esos brillantes filamentos de galaxias rodeados de enormes espacios vacíos, lo que están viendo no es ni más ni menos que el eco de lo que un día no fue NADA (al menos nada identificable hoy día como fenómeno físico) a parte de una función matemática.¡Contemplamos un fenómeno cuya causa va más allá del mismísimo Big Bang!

domingo, 28 de enero de 2018

El apocalipsis según san Cosmólogo

«Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?»
(Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125)

«El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre — una cuerda sobre un abismo.»
«La grandeza del hombre está en ser un puente y no una meta: lo que en el hombre se puede amar es que es un tránsito y un ocaso.»
(Nietzsche, Así habló Zaratustra)

«La humanidad no representa una evolución hacia algo mejor, o más fuerte, o más alto, al modo como hoy se cree eso. El progreso es meramente una idea moderna, es decir, una idea falsa.»
(Nietzsche, La genealogía de la moral)

«La existencia del superhombre comienza y concluye en el amor a nuestro destino, aceptación de uno mismo, convertido este destino en libertad por aceptación del propio destino.»
(Nietzsche, Ecce homo)


Intelectualmente Dios lleva mucho tiempo ya "muerto". Lo matamos nosotros. Y lo hicimos por una buena causa: era un acto necesario para poder llegar a un mayor entendimiento del mundo. Su mera posibilidad era un lastre, y simplemente nos deshicimos de Él.

Pero con su "muerte" intelectual, Dios se llevó por delante cualquier atisbo de moralidad y significado absoluto para la vida humana. Sin una guía divina, la existencia humana como tal carece de sentido objetivo: no deja otra opción mas que la de abrazar al nihilismo. Como diría Carlos Castrodeza: "Biológicamente, es decir, desde la perspectiva de la historia natural, la razón de ser de todo ser vivo es permanecer, pero esa permanencia no tiene objeto. Se trata de permanecer por permanecer porque, valga la vacuidad epistémica, en su dimensión tanto gnoseológica como ética, permanece lo que permanece y punto". La razón de ser todo ser vivo, hombre incluido, parece pues que es la de permanecer por permanecer...y poco más.

Por otra parte, si Dios no existe, la moral resulta ilusoria y el juicio moral se convierte en mera interpretación subjetiva: esa que corresponde a nada más que el gusto personal. Como Richard Dawkins bien aventura, "si sólo hay un Creador que hizo al tigre y al cordero, al guepardo y a la gacela, ¿a qué está jugando? ¿Es un sádico que disfruta siendo espectador de deportes sangrientos?". Una reducción al absurdo que Nietzsche ilustra de manera similar al invitarnos a considerar las aves rapaces y las ovejas de las que se alimentan. Cuando las aves se alimentan de las ovejas, esto no es ni moralmente malo ni bueno. Las aves simplemente actúan según su naturaleza; la moral es irrelevante (relativa al sujeto).

Así que moralmente somos libres. Ningún juez celestial ni ningún orden etéreo parece esperar nuestra muerte para juzgar nuestros actos. Pero es interesante notar que, a pesar de nuestro asesinato divino, el orden social se mantiene en pie. La humanidad no involucinó hacia el caos, sino que se mantuvo dentro del orden moral que viene arrastrando desde que bajó de los árboles hace cientos de miles de años.

Sin embargo, el hombre se liberó del yugo moral cristiano, para descubrir su verdadera esencia como esclavo del instinto animal. Como Emil Cioran dijo: "Ser es estar acorralado". Posiblemente ningún Señor de barba blanca vaya a juzgarnos tras nuestro deceso, pero es indudable que en cada segundo de nuestras vidas somos no obstante juzgados por la propia Naturaleza, la cual nos enjuicia y llegado el caso, (hormonalmente) nos condena y castiga.

El apocalipsis según san Cosmólogo.

En su genealogía de la moral, Nietzsche nos adelanta que «el ateísmo y una especie de segunda inocencia van juntos». Y es así. A mi alrededor no reconozco ya a nadie que realmente crea en una guía trascendental o espiritual, e incluso el que cree la ignora por completo, clara señal de que no siente lo que dice creer. El ateísmo se ha extendido por toda la humanidad, al mismo tiempo que el nihilismo se ha diluido entre la ignorancia y la indiferencia.

De todas maneras la metafórica "muerte" de Dios fue sólo el comienzo. Y es que, para más inri, la moderna ciencia; arma con la que ya asestamos el golpe mortal a la idea divina, añade más leña al fuego. Resulta que, según (san) cosmólogo, el cosmos tiene un claro y fatal destino. No importa como se pretenda, la experimentalmente corroborada expansión acelerada del Universo llevará sin remedio a su propia "muerte" térmica. Y es que, un crecimiento espacial acelerado junto con una máxima velocidad física permitida para cualquier fenómeno (velocidad de la luz), así lo demuestran.

Conforme transcurran los años, las galaxias quedarán poco a poco aisladas empíricamente unas de otras; y ni siquiera la luz podrá viajar entre ellas. Un oscuro horizonte marcará y delimitará cada constelación impidiendo el intercambio de información de ningún tipo. Más tarde, todas esas islas galácticas irán consumiendo su combustible nuclear: es decir, las estrellas se "apagarán". Esos fríos e inertes islotes constituidos en gran medida por materia condensada e inmóvil irá cayendo luego en espiral hacia el agujero negro super-masivo que cada galaxia contiene en su interior. Finalmente incluso estos agujeros negros desaparecerán "evaporados" tras una continua radiación de energía ultra-degradada. Así pues, cada una de las millones de galaxias que quedaron primero aisladas, acabarán al final constituidas por una infinidad de partículas de radiación sin apenas energía. La masa y la materia habrán desaparecido por completo en forma de un caos de ondulada radiación, e incluso así, la aceleración del cosmos continuará hasta aislar y estirar individualmente cada uno de estos fotones de modo que, en el límite temporal, su longitud de onda será plana e indetectable. La energía por unidad de volumen será mínima e igual a la energía (residual) del vacío cuántico. Todo rastro de ser habrá pasado a la historia, y de la historia no quedará ni rastro.

Por lo tanto, vemos que según la moderna cosmología todo el fenómeno surgió de la nada (cuántica) y a la nada volverá. La existencia se podría interpretar así como una fortuita fluctuación nacida casi por error y condenada desde su mismo origen a desaparecer en el olvido junto con la historia y el recuerdo de todo lo acontecido en su ser. Un mandamiento de esencia natural que lleva el nihilismo a cotas inimaginables.

Como dice la famosa cita bíblica: "Del polvo vienes y en polvo te convertirás". Aunque más bien deberíamos decir: "De la nada todo viene y en nada todo se convertirá".


Matando el tiempo.

Emil Cioran, en relación a nuestra existencia personal como individuos, dijo: "Mi misión es matar al tiempo, la suya matarme a mí. Se está perfectamente a gusto entre asesinos". Y ciertamente cuando miro a mi alrededor, todo lo veo lleno de "asesinos".

Es más, la gente se puede clasificar fácilmente en diversos grupos de "magnicidas" según sea su forma de sobrellevar este sinsentido del mundo:
  1. Primero están los ignorantes de todo lo arriba descrito. Este conjunto lo conforma una gran masa de personas en la actualidad. Ni saben ni quieren saber. Se limitan a dejarse llevar por el instinto y el hedonismo. No saben por qué ni para qué viven, no saben nada del origen y el destino del mundo; apenas conocen su historia evolutiva, y no les interesa nada que no sea comer, consumir y "follar" (panem et circenses). Conocen la finitud y levedad de sus vidas, y padecen sufrimiento y necesidad, pero raramente reflexionan sobre el porqué o el para qué de todo este trance existencial. En pocas palabras: permanecen por permanecer, y punto. 
  2. Luego están las personas estoicas. Saben y conocen, pero afrontan con resignación el sinsentido. Para qué luchar o deprimirse con pensamientos sobre algo que no tienen solución. Estas personas se limitan a actuar finalmente de manera muy similar a las ignorantes, y acaban dejándose llevar por el hedonismo biológico más básico. ¿Qué otra cosa se puede hacer? Son algo similar a lo que Nietzsche denominó como "el último hombre": un hombre cansado de la vida, que no toma riesgos y que solo busca el comfort y la seguridad a la espera de que su tiempo pase.  
  3. Por otra parte están los utópicos. Personas más o menos formadas, conscientes del nihilismo y del fatalismo Universal, pero que se afanan por dotar de esperanza al destino de la humanidad. Ya inventará la tecnología el modo de evitar la "muerte" térmica de la realidad, aseguran. Ni ellos mismos se creen sus palabras. Pretenden otorgar al hombre un poder sobrenatural capaz de doblegar las mimas leyes naturales. Bien puede decirse que son dignos adeptos del ideal de superhombre de Nietzsche. Lástima que todo sea una mera ilusión, y que ese cerebro nuestro de mono venido a más jamás llegará a alcanzar semejante poder. En realidad no son más que ilusos optimistas que adoran la venida de un futuro "mesías" tecnológico capaz de salvar el legado del hombre. Antropocentrismo 2.0.
  4. Por supuesto también están los que reniegan de la "muerte" de Dios, y siguen afianzados a Él a pesar de todos los varapalos científicos que tal idea ha recibido en los últimos siglos.
  5. Finalmente tenemos a los deprimidos. Pesimistas incapaces de encontrar consuelo ante el nihilismo, y que reniegan al mismo tiempo de aceptar los mandamientos naturales hincando rodilla ante lo que el instinto les empuja a hacer. Este grupo de personas quizás tengan los ideales más "nobles", pero la selección natural se encarga pronto de remover sus ideas (y su actitud) del acervo génico (y del acervo de memes). Además son personas atormentadas que sufren quizás más de lo necesario sin que tal suplicio vaya a servir para gran cosa.

Proporción en el tipo de personas.

Atendiendo a la clasificación anterior, y según mi experiencia personal, la mayor parte de personas hoy día caen dentro del primer grupo descrito. Casi todos mis conocidos y familiares son gente que no saben ni quieren saber. Viven por vivir y no les preocupa nada más que persistir. En este sentido tienen la fortuna de poder sobrellevar la vida sin que les atormente demasiado la angustia existencial. Se puede decir, sin ánimo de ofender, que viven de manera muy (muy) similar al resto de animales. Bendita inconsciencia.

Por otra parte todavía una proporción importante, aunque mucho menor (y en continuo decrecimiento), cae dentro del grupo de religiosos y (verdaderos) creyentes practicantes que reniegan del ateísmo y se aferran al ideal de Dios.

Y eso es todo. Estos dos grupos probablemente aglutinan a más del 99% de la población (con sesgos según sea el país donde vivan). En realidad hoy en día la mayoría de personas son ateas sin tener casi ni idea de ciencia, tal como antiguamente eran creyentes sin tener casi ni idea de teología. Pero por el resto, todo sigue más o menos igual.

De hecho, no fue hasta bien poco que, gracias a internet, pude contactar con personas de los otros grupos arriba descritos. Antes me era imposible entablar una conversación existencial sin que me miraran con caras raras, y todavía hoy día sólo puedo encontrar (pocas) personas con las que hablar de estas cosas gracias por ejemplo a facebook o a diversos foros de debate online.

Pues bien: de las personas que conozco (telemáticamente) y que no son ignorantes o creyentes tradicionales, la mayoría optan por el tecno-optimismo. No aceptan realmente el inevitable destino del Universo y el ineludible olvido histórico de TODO lo que el mundo contiene.

Mi opinión personal sobre el asunto.

Por si a alguien le interesa ,comentar que mis ideas encuadran en estos momentos con las del grupo de estoicos. Se puede decir que soy un espécimen de "último hombre". Un (casi) cuarentón algo cansado ya de la vida, que no toma riesgos y que solo busca el comfort y la seguridad a la espera de que mi tiempo llegue. No he perdido aún esa sensación nihilista que me acompaña desde la adolescencia, pero hace tiempo que dejé atrás mi etapa pesimista. El mundo puede que no tenga ningún sentido humanamente relevante pero, ¿para qué o contra qué luchar? Si las cosas son así, que así sean. Que el sistema endocrino nos guíe en este breve y fugaz viaje por el ser.

Por cierto, y tú, ¿de qué grupo eres?

sábado, 20 de enero de 2018

El génesis según san Cosmólogo

"Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz." 
(Génesis, capítulo 1) 

Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?
(Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125)


Si hay un hecho curioso hoy día, después de la tan anunciada "muerte" de Dios entre los "intelectuales", es la innegable semejanza que existe entre lo que se puede considerar el génesis propuesto por la moderna cosmología y la explicación del origen del mundo que tradicionalmente han propuesto diversas religiones a lo largo de la historia y prehistoria de la humanidad.

No cabe duda de que los cimientos físicos y matemáticos sobre los que descansa la propuesta científica ante el origen del Universo es enormemente más fuerte que la tradicional propuesta mística que se basa casi por completo en la imaginación y el instinto. Sin embargo, una vez bien entendida la propuesta cosmológica, todo se resumen realmente (una vez traducida las matemáticas a palabras) en un: "Y ¿? dijo: Haya luz, y hubo luz".

Según (san) Cosmólogo el inicio de la realidad fue un proceso mecánico natural espontáneo donde en el transcurso de 0.000000....0000001 segundos el mundo creció no menos de 60 órdenes de magnitud. Es decir, que un potencial de vacío (cuántico) creció espacialmente de manera exponencial de modo que, casi (casi) instantáneamente, la nada creció (se desplegó o extendió -unfold, como dirían los anglosajones) y abarcó un tamaño muy similar (aunque menor) al que vemos actualmente al mirar al cielo.

Más tarde, trascurridos estos 0.000000....0000001 segundos de astronómico crecimiento potencial en el espacio, el proceso inflacionario acabó con un igualmente súbito proceso de conversión de energía potencial en materia y radiación. Es decir, que lo que inicialmente fue una especie de "frío" y vacío "globo" inflado casi instantáneamente, repentinamente transformó toda su energía potencial almacenada en partículas y energía cinética (calor) llenando así todo ese "inerte" vacío de ser.

Ningún físico sabe no obstante por qué existía ni de donde procedía todo ese potencial energético almacenado en el campo escalar primigenio (que llaman inflatón). Simplemente afirman que existía tal campo cuántico, que poseía ya desde el principio una energía potencial inmensa y (casi) constante, y que dicho potencial favoreció la expansión (la inflación) espacial de dicho campo escalar para finalmente (debido a causas desconocidas) proceder a una conversión del potencial del inflatón en partículas y energía cinética "convencionales".

Probablemente sea una sorpresa para muchos conocer que, lo que tradicionalmente entendemos como Big Bang, no es realmente el inicio de todo, sino el concreto punto donde la energía potencial dentro del ya preexistente frío, gigantesco y vació "globo" (como decimos vacío de todo excepto de potencial, signifique eso lo que signifique), se convierte espontánea y ferozmente en partículas y movimiento caótico ("luz" y calor). Como veis, la "explosión" a la que normalmente se hace referencia con el Bang no es tanto un proceso de creación de la nada, digamos hacia "afuera"; sino más bien un proceso de creación ex nihilo interno a un preexistente y gigantesco mundo ("globo") vacío.

Uno no puede en este punto más que recordar aquello de que: "En [el] principio (origen) era la palabra (Verbo), y la palabra (Verbo) estaba con Dios y Dios era la palabra (Verbo)".

Es fácil entender metafóricamente una clara analogía en cuanto a los conceptos de palabra, verbo y lo potencial. Cuando existe potencial es cuando existe algo que aún no es, pero que tiene el "poder" de permitir un futuro ser. Así pues, la moderna cosmología resume la existencia al verbo (poder): a un inexplicable y preexistente potencial. Esto es, a un potencial primigenio de Ser que no se sabe por qué, ni quizás se sepa nunca, acabó en cierto momento convirtiéndose en un ser de facto. Metafóricamente, y haciendo referencia a otra frase bíblica, el verbo se hizo "carne": es decir; el potencial se hizo movimiento y realidad.

Y ahí queda el asunto. Enormes evidencias empíricas y matemáticas soportan esta génesis cosmológica, pero no hay explicación (científica ni de ningún otro tipo) capaz de ir más allá del propio proceso inflacionario. ¿Por qué existía ese potencial primigenio? ¿De dónde procedía toda dicha energía? ¿Qué es en sí el inflatón (ese hipotético campo escalar anterior al Big Bang)? ¿Por qué el inflatón poseía ya desde el principio una energía potencial tan descomunalmente alta que fue capaz de lograr en un instante que la nada tomara un tamaño astronómico?  ¿Y por qué y cómo el potencial finalmente decae y se transforma en toda esa infinidad de partículas y en el movimiento que llevó más tarde, tras una larga historia cósmica, hasta nuestro mundo actual?

Afinando en el asunto.

Cuando uno intenta estudiar formalmente un poco más todo lo tratado, enseguida notamos que matemáticamente las cosas son un poco más enrevesadas de lo ya comentado; pero quizás esta sencilla gráfica pueda ayudar a entender lo que se propone desde la física:


Según este boceto matemático en el principio era el potencial, todo era potencial y en el potencial se encontraba todo. Y dicho potencial era realmente enorme (lo que viene esquematizado con la altura que alcanza la curva de la gráfica de arriba). En cierto momento ese potencial (lo que podía ser), realmente comenzó a ser (cambió). Eso se identifica arriba con un desplazamiento gradual muyyyy lento hacia la derecha de la bolita dibujada. Durante este desplazamiento la nada crece (se infla como un globo), pero permanece aún "fría" y carente de cualquier otra sustancia. Transcurridos unas pocas millonésimas de segundo, el globo ha crecido exponencialmente (se ha extendido como dicen en la jerga científica) no menos de 60 órdenes de magnitud.

Luego vemos como la bolita llega al borde del precipicio en la gráfica...¡y cae! ¡Y precisamente esta caída (que fue también casi instantánea) supuso lo que todos conocemos como Big Bang!: todo lo que podía ser finalmente fue. En ese concreto momento el potencial se descompuso y desfiguró en una infinidad de partículas que inundaron de materia, radiación y calor (movimiento) todo el "interior" de ese enorme globo inflado en la etapa anterior. Finalmente el verbo (el potencial) se hizo luz.

Hay que recalcar antes de finalizar, que el mundo actual (el que puedes ver a tu alrededor), supone la evolución mecánica acontecida a partir de todo ese nuevo ser aparecido. Es decir, que todo lo que observas es fruto de la historia cósmica que ha sobrevenido al acto de creación arriba descrito.

Precisamente hace pocos días se publicó un interesante paper que incluía una ilustración muy detallada de esta sucesiva evolución del ser:




Los detalles de esta ilustración son demasiado complejos como para explicarlos en pocas palabras, pero valga mencionar que se puede entender grosso modo que, poniendo el punto de referencia en nuestro planeta (el centro de la imagen), mirar radialmente hacia el borde del círculo supone mirar atrás en el tiempo (en el pasado del Universo).

Así  pues se observa conforme nos alejamos la formación de los planetas, de las estrellas y las galaxias, los sorprendentes filamentos que conforman los supercúmulos de galaxias, y posteriormente cerca del borde observamos ese momento que en cosmología se denomina decoupling time (momento en que la temperatura cae lo suficiente como para permitir la formación espontánea de átomos). Finalmente llegamos justo al borde del dibujo donde vemos los primeros instantes del Universo tras el Big Bang (es decir, el punto justo donde la bolita de la gráfica de arriba toca el fondo y crea toda la radiación, materia y energía cinética).

Sin embargo, es indudable que este cuadro está incompleto. Algo hay que poner más allá del borde del círculo puesto que se sabe que previamente al Big Bang ya existía un campo escalar con una enorme energía potencial primigenia. Ese hecho no está arriba pintado y en realidad no se tiene ni idea de cómo hacer frente a ese misterioso potencial que hoy sabemos es anterior a todo lo conocido.

Terminando el cuadro.

Pocos científicos terminan el cuadro apelando a Dios, o siquiera confesando que ese enorme potencial preexistente posee características muy similares a aquellas que tradicionalmente le asignamos a ese supuesto ente trascendente. Tampoco saben cómo acabar la historia, así que se limitan por lo normal a negar la hipótesis deísta (y por supuesto teísta) sin aportar mucho más. Es lo que hay, nos dicen: ignorancia eterna.

Los creyentes de las diversas religiones (habidas y por haber) ven sin embargo la excusa ideal para recurrir a algún tipo de Dios (deísta o teísta). Si antes del mundo ya existía un potencial tan grande y con esa capacidad de creación tan "elevada": ¿por qué no resignarnos ante la idea de que tal potencia sencillamente es representación o reflejo del poder de una deidad?

Más aún, puesto que antes del ser sólo había potencial para ser, realmente no habría en ese momento una realidad material sino sólo algo inmaterial que aún no era (pero que podía ser). Una "sustancia" inmaterial que debería ser además atemporal  e incausada, ya que sin materia ni espacio no es lógicamente concebible el proceso de causa-efecto, ni tampoco el concepto de cambio ni tiempo (entendiendo al tiempo como la medida en la cantidad de movimiento: s = v·t => t = s/v, pero si el espacio es nulo entonces s siempre será igual acero y por lo tanto t también lo será).

Conclusión.

Quizás la principal conclusión de todo lo visto sea que ante la evidente imposibilidad de continuar el estudio empírico del cuadro existencial de manera científica, posiblemente haya llegado de nuevo el momento de afrontar la cosmología haciendo énfasis en la única opción espitemológica que parece quedarnos: la lógica y la razón pura.

Puede que la filosofía de la ciencia deba tomar el relevo que la física nos deja e intentar estudiar el mundo desde esta perspectiva. Filosofía y ciencia no tienen necesariamente que ser incompatibles en la búsqueda del conocimiento. Es más, creo que a partir de propuestas puramente humanistas (como la de los maravillosos presocráticos) y gracias al respaldado de la física podemos alcanzar hipótesis muy interesantes que muy posiblemente no serían posibles únicamente a partir de la razón lógica, ni tampoco únicamente desde la ciencia empírica.

La conjunción de estas dos ramas del saber es, en mi opinión, el futuro que nos espera una vez la ciencia empírica ya agotó casi todo su potencial. Sinceramente, creo que el día que la deseada teoría del todo llegue (si es que llega), será el momento en que habrá que apoyarse más que nunca en la filosofía para seguir avanzando en el conocimiento sobre el porqué de las cosas.

En este sentido igual os interese esta propuesta que hice hace tiempo en este mismo blog: "Parménides de Elea y la física moderna".

miércoles, 17 de enero de 2018

Extractos del libro Desgarradura, de Emil Cioran

Desgarradura, es una obra del escritor y filósofo rumano Émile Michel Cioran. Su título original es Ecartèlement y fue publicada en 1983. Es un libro de reflexiones filosóficas dividido en cuatro secciones escritas en aforismos. Sus temas principales son la edad, el tiempo, la divinidad, la religión y la muerte.


Si queréis saber más sobre Emil Cioran, podéis entrar aquí.

A continuación voy a compartir algunas de las reflexiones más interesantes, en mi opinión, de este libro. Si queréis leer el libro completo, lo podéis descargar en formato PDF desde: (http://cnqzu.com/library/Philosophy/neoreaction/_extra%20authors/Cioran,%20Emil/Cioran_E.M.%20-%20Desgarradura.pdf):



*

Para frenar la expansión de ese animal tarado que es el hombre, la urgencia de calamidades artificiales que sustituyan con ventaja a las naturales se advierte cada vez más y seduce a todos en mayor o menor grado. El Final va ganando terreno. No podemos salir a la calle, mirar a la gente, intercambiar cuatro palabras, oír un gruñido cualquiera, sin decirnos que la hora se acerca, tanto si debe sonar dentro de un siglo como de diez.


*

Conversación con un sub-hombre. Tres horas que hubieran podido convertirse en un suplicio si no me hubiera repetido sin cesar que no perdía el tiempo, que al menos tenía la oportunidad de contemplar un espécimen de lo que será la humanidad dentro de algunas generaciones...

*

No se escribe porque se tenga algo que decir, sino porque se tienen ganas de decir algo.

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Pretender que el hombre no puede vivir sin dioses es un error. Primero, porque crea simulacros de ellos. Segundo, porque lo soporta todo y a todo se habitúa: no es lo bastante noble para perecer de decepción.


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La muerte es un estado de perfección, el único al alcance del mortal.

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Existir es un fenómeno colosal -que no tiene ningún sentido. Así definiría el aturdimiento en el que vivo día tras día.

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Padecemos, luchamos, nos sacrificamos, aparentemente por nosotros mismos, pero en realidad por cualquiera, por un enemigo futuro, por un enemigo desconocido. Y eso es más cierto aún de los pueblos que de los individuos. Heráclito se equivocó: no es el rayo, sino la ironía lo que rige el universo. Ella es la ley del mundo.

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Según una leyenda hindú, Shiva comenzará a danzar en un momento dado; lentamente al principio, cada vez más rápido después, y no se detendrá hasta haber impuesto al mundo una cadencia desenfrenada, completamente opuesta a la de la Creación.
Esta leyenda no necesita comentario alguno: la historia se ha encargado de ilustrar su pertinencia.

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¡Qué deshonor, la muerte! Convertirse de repente en objeto...

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Cuando veo a alguien luchar por una causa trato de saber lo que sucede en su cerebro y de dónde puede provenir tan evidente falta de madurez. Quizás rechazar la resignación sea un signo de "vida", pero nunca lo será de clarividencia, ni siquiera de reflexión. Un hombre sensato no se rebaja a protestar, apenas si consiente a indignarse. Tomar en serio las cosas humanas demuestra alguna secreta carencia.

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Mi misión es matar al tiempo, la suya matarme a mí. Se está perfectamente a gusto entre asesinos.

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Esa paz de ultratumba que experimentamos cuando nos abstraemos del mundo. De pronto, creí percibir una sonrisa envolviendo el espacio. ¿Quién sonreía?, ¿de quién emanaba esa gran dicha que inunda los rostros de las momias? Durante un instante estuve en el otro lado; al siguiente tuve que regresar, indigno de compartir más tiempo el secreto de los muertos.

*

La plenitud como cúspide de la felicidad sólo es posible en esos instantes en los que poseemos una conciencia profunda de la irrealidad de la vida y de la muerte. Instantes raros en tanto que experiencias, aunque frecuentes en el ámbito de la reflexión, en el cual sólo existe lo que se siente. Ahora bien, sentir la irrealidad y trascenderla en un mismo acto es una hazaña que rivaliza con el éxtasis y, a veces, lo eclipsa.

*

No, el aire no me falta, pero no sé qué hacer con él, no entiendo por qué debo respirar...

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No es el instinto de conservación, sino nuestra incapacidad para ver el porvenir, lo que nos permite seguir viviendo. O para imaginarlo solamente. Si supiéramos lo que nos espera, nadie se rebajaría a persistir. Pero como todo desastre futuro es abstracto, resulta difícil asimilarlo. Ni siquiera lo logramos cuando se abate sobre nosotros y nos sustituye.

*

Quien se hace la menor ilusión acerca de los hombres, después de haberlos tratado, debería ser condenado a reencarnarse, para que aprendiera a observar, para que se pusiera al corriente de lo que sucede.


*

¿La aparición de la vida? Una locura pasajera, una fantasía de los elementos, un capricho de la materia. Los únicos que tienen alguna razón de protestar son los seres individuales, víctimas compasibles de un antojo.


*

El escéptico puede llegar a admitir que la verdad existe, pero deja para los inocentes la ilusión de creer que algún día podrá ser poseída. Por lo que a mí respecta, piensa él, me atengo a las apariencias, las constato y me adhiero a ellas en la medida en que, como ser vivo, no puedo hacer otra cosa. Actúo como los demás, ejecuto sus mismos actos, pero no me confundo ni con mis palabras ni con mis gestos. Me someto a las costumbres y a las leyes, hago como si compartiera las convicciones, es decir, las manías de mis conciudadanos, sabiendo que, en última instancia, soy tan poco real como ellos. ¿Qué es, entonces, el escéptico? Un fantasma... conformista.


*

No  es  en  absoluto  desoladora  la  idea  de  que nadie recordará el  accidente que  hemos sido, de  que  no  subsistirá  la  menor  huella  de  ese  yo  anhelante de suplicios que ningún torturador se hubiera  atrevido  a  soñar  jamás.


*

Todo  cuanto  ocurre  es  a  la  vez natural e  inconcebible. Conclusión  que  se  impone  tanto si  consideramos  los grandes acontecimientos  como los pequeños.


*

Si  las olas reflexionaran,  creerían que avanzan, que tienen un objetivo, que progresan, que  trabajan  para  el bien del Mar,  y  llegarían  a  elaborar  una filosofía  tan necia como  su obstinación.


*

Todo  lo  que  he  abordado, todo  aquello  sobre  lo que he escrito a lo largo de mi existencia,  es  indisociable de  lo  que he  vivido.  No he  inventado nada, he  sido  solamente el  secretario de  mis sensaciones.


*

Cómo diferenciar  las  cosas  que dependen  de  nosotros  de  las  que no dependen? Yo  no  lo sé. A  veces  me  siento  responsable  de  todo  lo  que  hago, aunque  advierta, pensándolo bien, que he  seguido un impulso del que no  era  dueño; en  otras  ocasiones, me creo condicionado y  esclavizado sin  haber hecho otra  cosa que  actuar de acuerdo con un razonamiento  surgido fuera de  toda  coerción,  incluso...  racional. Imposible  saber cuándo y cómo se es  libre, cuándo y  cómo  manipulado. Si  nos interrogáramos continuamente  para identificar la  naturaleza  precisa  de  cada  acto, desembocaríamos en  el  vértigo  antes  que  en  una  conclusión. De  lo  cual  se  deduce  que,  si existiera una solución  al  problema  del  libre  albedrío,  la filosofía no  tendría  ninguna  razón de existir.


*

Según Novalis, de nosotros depende que  el  mundo sea conforme a nuestra voluntad.  Eso  es  exactamente  lo  contrario de  lo que  se  puede pensar  y sentir  al  final de  una vida  y, con mayor  razón, al  final  de la  historia...


domingo, 14 de enero de 2018

Lo que el multiverso no explica

«El sufrimiento es la única causa de la conciencia» 
(Dostoievski)



La mera posibilidad de nuestra existencia como sujetos conscientes es algo que ha intrigado desde siempre a la humanidad. Es más, cientos de religiones y sentimientos místicos han nacido precisamente a partir de este "misterioso" hecho desde que el hombre levantara la cabeza hace decenas de miles de años hacia el cielo estrellado. También ha sido fuente de grandes obras de la literatura y el arte en general.

Giacomo Leopardi en el siglo XIX escribió:

"Spesso quand'io ti miro star così muta in sul deserto piano, che, in suo giro lontano, al ciel confina; ovver con la mia greggia seguirmi viaggiando a mano a mano; e quando miro in cielo arder le stelle;  dico fra me pensando: a che tante facelle? che fa l'aria infinita, e quel profondo infinito seren? che vuol dir questa solitudine immensa? ed io che sono?" ("A veces, al mirarte [se refiere a la Luna] tan silenciosa en el desierto llano que en su confín se une con el cielo, o bien con mi rebaño seguirme en mi camino; cuando miro fulgurar en el cielo las estrellas, pensativo me digo: ¿Para qué tantas luces?  ¿Qué hace el aire sin fin, esa profunda serenidad? ¿Qué significa esta inmensa soledad? ¿Qué soy yo mismo?").

También el poeta persa Omar Jayam se lamentaba hace más de mil años de esta manera:

7. Al mundo me trajeron sin mi consentimiento
y los ojos abrí con sorpresa infinita,
partiré después de reposarme un tiempo
sin saber la razón de mi entrada y salida.

32. Llegado a este Universo el porqué ignorando
y el de dónde, como agua que, quiera o no quiera, corre,
salgo de él como el viento que el desierto cruzando,
sin saber hacia donde, quiera o no sigue andando.

El filósofo alemán Leibniz se preguntó en el siglo XVII por lo que vendría a denominarse más tarde la cuestión fundamental de toda la filosofía: ¿por qué hay algo en lugar de nada? Es decir, ¿cuál es la causa de que el universo exista? ¿De dónde salen todas esas estrellas, planetas y nosotros mismos? ¿No sería más fácil y sencillo que no hubiera nada en absoluto? Al fin y al cabo, y como decía Woody Allen, "la nada eterna no está mal, si llevas la ropa adecuada".

Pero hay algo, y además es un algo que permite a priori la posibilidad de que aparezcan complejas estructuras con capacidades conscientes como la nuestra. ¿Por qué?

Como el gran Emil Cioran dijo una vez:

"No es bueno que el hombre recuerde a cada instante que es hombre. Pensar en uno mismo es ya malo; pensar en la especie, con el celo de un obseso, es todavía peor: es prestarle un fundamento objetivo y una justificación filosófica a las miserias arbitrarias de la introspección.
Mientras se tritura el propio yo, se tiene el recurso de creer que se está cediendo a un capricho; en el momento en que todos los yo se convierten en el centro de una interminable rumia, por una suerte de rodeo, los inconvenientes de la propia condición se encuentran generalizados,
el propio accidente se erige como norma, como caso universal. Primero percibimos la anomalía del hecho estricto de existir, y sólo después la de nuestra situación específica: la sorpresa de ser hombre. Sin embargo, el carácter insólito de nuestro estado debería constituir el dato primordial de nuestras perplejidades: es menos natural ser hombre que solamente ser."

Y también dijo aquello de que: "Hay en el hecho de nacer una ausencia tal de necesidad, que cuando se piensa en ello con un poco más de detenimiento, a falta de saber cómo reaccionar, uno se queda con la boca abierta". Y ciertamente es crucial para estudiar lo tratado conocer si somos fruto de la casualidad o de alguna necesidad (¿intención?). En eso se podría resumir incluso todo el fondo del asunto. La falta de necesidad aboca al nihilismo más desbocado mientras que la intención o la necesidad tienen connotaciones metafísicas no menos inquietantes. Fue precisamente Cioran maestro en hacernos abrir los ojos ante la filosofía del sinsentido que acecha tras la posible existencia casual y no intencionada de nuestra especie:
Después de la historia 
El final de la historia está inscrito en sus comienzos; la historia -el hombre pasto del tiempo- porta los estigmas que definen a la vez al tiempo y al hombre. Desequilibrio ininterrumpido, ser que no cesa de desmembrarse, el tiempo constituye undrama cuyo episodio más destacado es la historia. ¿Qué es ella en el fondo sino un desequilibrio también, una rápida e intensa dislocación del tiempo mismo, una carrera apremiante hacia una evolución en la que nada evoluciona? De la misma manera que los teólogos hablan con razón de nuestra época como de una época post-cristiana, algún día se hablará de la suerte y de la desgracia de vivir en plena post-historia. Pese a todo, desearíamos asistir a esa victoria crepuscular en la que escaparíamos a la sucesión de las generaciones y de los días, y en la que la existencia, sobre las ruinas del tiempo histórico e idéntica por fin a sí misma, volvería a ser lo que era antes de convertirse en historia. El tiempo histórico es un tiempo tan tenso que cuesta entender por qué no se rompe. Cada uno de sus instantes da la impresión de estar a punto de estallar. Puede que el accidente no suceda tan pronto como esperamos; pero es imposible que no se produzca. Y solamente cuando haya ocurrido, sus beneficiarios, aquellos que disfruten de la post-historia, sabrán de qué estaba hecha la historia. "¡Se acabaron los acontecimientos!", exclamarán. Un capítulo, el más curiosos de la evolución cósmica, habrá así concluido. Ni que decir tiene que esa exclamación sólo es imaginable tras un desastre imperfecto. Un éxito rotundo entrañaría una simplificación radical, en realidad la supresión del futuro. Pero pocas son las catástrofes perfectas, lo cual debería tranquilizar a los impacientes, a los inquietos, a los aficionados a las grandes ocasiones, aunque la resignación sea de rigor en este caso. No todo el mundo pudo observar de cerca el Diluvio. Imagínese la decepción de quienes, habiéndolo presentido, no vivieron lo suficiente para poder asistir a él. (Emil Cioran, "Desgarradura", pag. 11)

La física al...¿rescate?

La ciencia ha tratado de encontrar desde hace décadas un equilibrio ante ambas posibilidades. Es decir, lograr explicar la existencia humana sin apelar a la pura casualidad ni tampoco a un necesitado acto con propósito o intención. El resultado de toda esta búsqueda ha finalizado en lo que se conoce como la hipótesis del multiverso.

Se trata de una hipótesis actualmente sin soporte empírico directo (o indirecto), e incluso contiene en su base una sospecha de irrefutabilidad, por lo cual más que ciencia parece que los científicos hacen filosofía, pero no vamos a entrar en esta cuestión de momento.

El argumento que hace el científico es sencillo: es de sobra conocido que el mundo fenoménico contiene gran cantidad de factores que parecen ajustados para que la vida pueda aparecer en el mundo (el modelo estándar de partículas, por ejemplo; contiene hasta 90 constantes con una precisión numérica requerida tal, que el cambio en el valor de un sólo decimal de una sola de estas variables haría inviable la existencia de vida consciente en nuestro Universo). Todo este ajuste requiere una explicación, y lógicamente la casualidad no hace creíble que todo haya sido una vez del modo correcto por azar. Así pues el hombre de ciencia niega que todo haya sido una única vez, y postula que todo ha sido, es y/o será una infinidad de veces.

En pocas palabras, si es complicado que toque la lotería jugando sólo una vez, juguemos un millón de veces (o las veces necesarias). El multiverso sería así un aglutinado mecánico (natural) de Universos independientes (no intencionados ni diseñados), cada uno con sus leyes y constantes diferentes. Se postula así con una extensión de nuestra realidad. No hay, dicen un mundo, hay una infinidad de ellos. El ajuste observado se explicaría por el hecho de que sólo aquellos Universos (dentro de la infinidad) con las variables físicas en los rangos adecuados permitirían la existencia de estructuras conscientes, por lo que no es causa de asombro que tales entes vean su mundo ajustados a sus necesidades existenciales (a este argumento se le conoce como el principio antrópico).

Como dirían los anglosajones "so far so good". Pero hay algo que chirría. Al menos a mí me chirría.

Lo que el multiverso no explica.

El principio antrópico pretende dar cuenta sobre la causa de que en general cualquier ser consciente quede (ilusamente) asombrado ante su propia realidad; pero hay que remarcar que este principio no aporta nada sobre nuestra propia esencia particular. Es decir; que quizás el multiverso pueda explicar cómo jugando un billón de boletos (universales) tarde o temprano aparecerán seres conscientes, pero no es capaz de dar cuenta de nuestras peculiares propiedades fisiológicas y mentales. 

Imagina que el multiverso contiene varios cientos de millones de combinaciones físicas capaces de albergar vida consciente, ¿serán todas esas consciencias iguales (o similares)? ¿O cada cual tendrá sus particularidades? El hombre, por ejemplo; posee un gran sesgo cognitivo ocasionado por su gradual origen evolutivo. Una historia natural que condiciona nuestras emociones, sentimientos e incluso nuestra sensibilidad. ¿Es acaso condición necesaria para que surja una consciencia que el Universo donde ésta nazca mecánicamente procese una evolución cósmica como la observada en nuestra realidad (tal como explica Eric Chaisson en su magnífico libro: "Evolución Cósmica: El aumento de la complejidad en la naturaleza")? Y si no es el caso, ¿por qué nosotros nos encontramos entonces en un mundo evolutivo tan particular?

Para estas preguntas la propuesta científica más en boga no tiene respuestas. Ya que si es necesario que el Universo capaz de contener vida consciente sufra siempre de un proceso mecánico evolutivo previo habría que explicar por qué esto es así; y si no es el caso, ¿por qué entonces nuestro Universo pudiendo ser de tantas maneras alternativas es del modo concreto en que es? ¿Casualidad de nuevo?

Casualidad revisitada.

Pero no es sólo eso. Mira a tu alrededor. Qué de maravillosas casualidades nos rodean. El Homo Sapiens pudo haber aparecido como tal varios millones de años antes de cuando lo hizo, pero en tal caso no habríamos disfrutado de la fuente de combustible más rica y eficiente de la que disponemos: la fósil. Las reservas de combustibles fósiles han ido gradualmente depositándose en sedimentos conforme pasaron los millones de años geológicos, y mira por donde el hombre aparece justo cuando hay reservas enormes casi saliendo por los poros de la tierra. Una casualidad que permitió que nuestra civilización floreciera hasta alcanzar la revolución industrial y la ciencia moderna.

Sin el combustible fósil nos habríamos quedado atrapados tecnológicamente y jamás habríamos logrado dominar por ejemplo la energía de fusión atómica y mucho menos las energías renovables. Pero eso no ocurrió; y disponemos de gran cantidad de energía fósil. La suficiente de hecho para que podamos dar el salto (quizás con la ayuda de la inteligencia artificial) hacia un mundo totalmente electrificado. También es curioso que el empujoncito fósil esté tan bien ajustado para permitirnos luego continuar creciendo como sociedad sin este "caro" soporte natural (en el sentido de la enorme escala temporal geológica necesaria para su creación). Sin todas estas casualidades yo no podría estar escribiendo este artículo en internet ni usted podría estar leyéndome.

El físico Leonard Susskind dio en el 2013 una segunda serie de clases sobre cosmología en la Universidad de Stanford. La última clase es esta: https://www.youtube.com/watch?v=NZ_CvI9Ying. Una de las mejores lecciones que he visto en mi vida. En realidad las 10 clases son magistrales. Pues bien. El profesor explica entre otras el modelo inflacionario. Asombroso lo poco que sabemos y lo mucho que pretendemos saber. 

Tendría para escribir varios artículos sobre el asunto, pero valga decir que sencillamente se postula que previamente al Big Bang (sí, previamente) ya existía un campo escalar cuántico (el inflatón) con una distribución de energía potencial preexistente enorme. Es decir, que se parte de la idea de que antes del mundo (sí, antes) ya existía la energía (potencial) que posteriormente dio lugar (o decayó) en todos esos miles de trillones de partículas que observamos a nuestro alrededor. Pero, ¿de dónde procedió esa energía primordial? ¿Y por qué poseía ese valor tan concreto que permitió la justa evolución en la historia cósmica que procedió hasta llegar luego a nosotros? Un valor en el potencial del inflatón un poco mayor o menor habría provocado un mundo de dimensiones distintas pero también con posibilidad de albergar consciencia (un Universo por ejemplo la mitad o el doble de grande que el nuestro podría igualmente contenernos). ¿Por qué entonces ese valor tan concreto y no otro? Seguramente casualidad, ¿verdad?

También parece casualidad que el número de dimensiones espaciales sean 3 (al menos que sean 3 las dimensiones lo suficientemente "grandes" como para tener efectos visibles en la mecánica natural). Un mundo de 4 o más dimensiones es perfectamente posible (al menos matemáticamente) y nada parece indicar que una conciencia no pueda despertar en este tipo de realidad (incluso en un mundo 2D como se describe la famosa novela "Flatland"). Sin embargo la casualidad ha querido que vivamos en un mundo de tres dimensiones espaciales y una temporal.

Otra increíble casualidad es el hecho en la evolución en la constante de Hubble (que en realidad no es una constante sino una función dependiente del tiempo). El modo en que esa variable ha cambiado en el tiempo es precisamente tal como para que el modo en que se ha expandido el Universo nos permita observar (atrás en el tiempo) dentro de un horizonte empírico igual al de la propia edad del mismo. Es decir, que si la expansión hubiese sido ligeramente mayor, hoy día ya no podríamos observar con nuestros telescopios los primeros instantes de existencia (periodo denominado en cosmología como "decoupling time"). E incluso de haber sido esta expansión del espacio intergaláctico algo mayor, nuestros aparatos de medida serían incapaces de detectar el ya muy débil eco del Big Bang que se suele denominar como fondo cósmico de microondas. Qué grata casualidad que la inflación y la energía oscura restante haya funcionado de este modo tan preciso para dejar al hombre ante esta favorable situación experimental.

Mención especial tiene el hecho de aquellas constantes cósmicas que en apariencia tienen un rango de valores compatibles con la vida muy amplio pero que en nuestro mundo aparece con un valor muy concreto. La velocidad de la luz por ejemplo tiene un valor igual a 299.792.458 m/s, pero nada parece indicar que si su valor fuese la mitad nuestro origen no fuese ya posible. ¿Por qué c tiene este valor en lugar de cualquier otro valor compatible? ¿Es algo necesario o fruto de la casualidad? Y si es necesario, ¿para qué es necesario? Lo mismo se podría aplicar por ejemplo a la constante de Planck. No parece incompatible con la vida que en lugar de valer 6.63 x 10^-34 J·s poseyese un valor de 7.63 x 10^-34 J·s por poner un ejemplo. Así que nos preguntamos de nuevo: ¿por qué h tiene este valor en lugar de cualquier otro valor compatible? ¿Es algo necesario o fruto de la casualidad? Y si es necesario, ¿para qué es necesario?

¿Casualidad o necesidad?

Podemos resumir todo lo comentado de la siguiente manera. Demos por supuesta la hipótesis del multiverso. En tal caso podemos imaginar que hay millones o billones (o miles de millones, ve tú a saber), de Universos posibles con una configuración de leyes y constantes físicas compatibles con la vida consciente...pero resulta que sólo vivimos en 1 de tales mundos.

La duda inmediata que se nos aparece es la siguiente: ¿cuánto hay de necesario y cuánto de casualidad en este mundo tan particular nuestro inmerso en ese infinito potencial del multiverso?

Si la casualidad supera de largo la necesidad entonces el principio antrópico pierde su fuerza y estaremos casi como al principio. Y si la necesidad tiene un peso importante en el asunto entonces debemos preguntarnos: ¿por qué y para qué es necesario que el mundo capaz de contener consciencia contenga esas características tan particulares? La intencionalidad (o el diseño) planearía como explicación de fondo.

Así pues nos encontramos ante esta disyuntiva:

1) Todo es pura casualidad. Dentro del infinito multiverso M habría un también casi infinito subconjunto S de mundos con vida consciente pero de características muy diferentes a las de nuestro Universo. Nosotros nos encontraríamos aleatoriamente en uno de tales mundos de S. Punto. La suerte de obtener el premio gordo con un solo boleto aparece de nuevo.

2) Las características del subconjunto S son muy concretas y similares a las de nuestra realidad. Una consciencia debería entonces nacer en un mundo (dentro del multiverso) muy similar al nuestro. Precedido por una larga historia evolutiva cósmica, en una realidad de 3 grandes dimensiones espaciales con un tamaño aproximado de miles de millones de años luz, siendo la velocidad de la luz aproximadamente de 300.000.000 m/s, la constante de Planck alrededor de 6.63 x 10^-34 J·s, y el valor de la constante de gravitación universal G cercano a 6,67·10^–11. El proceso inflacionario y la posterior expansión de la constante de Hubble (debido primero a la densidad de radiación, luego a la densidad de materia, y finalmente a la densidad de energía del punto cero de vacío) deben estar muy finamente ajustadas para que el tamaño del mundo siga una proporción de crecimiento parecida a la nuestra. Y ni qué decir tiene que para que sus leyes permitan la vida una dominación o sesgo de materia sobre antimateria (o viceversa) debe existir de manera que la dinámica destruya una de ellas dejando sólo estructuras estables materiales del tipo contrario. Al mismo tiempo sería requisito necesario que ciertas partículas (o configuraciones de varias partículas) sean muy estables para que el caos no gobierne por completo (en nuestro mundo estas partículas son el protón, el neutrón y el electrón). También la fuerza nuclear fuerte y débil junto con el electromagnetismo deben poseer unas configuraciones tales que permitan lo que se conoce como química molecular, que junto con las leyes físicas termodinámicas empujarían y dirijan el fenómeno hacia un proceso de evolución cósmica que finalmente llevaría a que en ciertos planetas adecuados una molécula capaz de contener y transmitir información de paso a una carrera armamentística en favor de la comentada tendencia térmica de consumo de recursos (en nuestro caso hablamos del ADN y la evolución Darwiniana). Finalmente para calcar el asunto sería necesario que la consciencia nazca geológicamente "tarde" de manera que disponga del suficiente sedimento de combustible fósil con el que avanzar tecnológicamente hasta el punto de dominar la naturaleza tal como nosotros estamos haciendo.

Es decir, que o bien todo es pura casualidad (y para eso bien podríamos ahorrarnos la especulación "física" del infinito multiverso), o bien todo es pura necesidad, lo cual abre la duda de: ¿necesario por qué y para qué? La intención o el "diseño" aparecen de nuevo como posibles explicaciones y realmente parece que el intento científico de apelar al infinito multiverso cósmico se viene abajo no sólo por ser altamente especulativo (que lo es), sino por ser explicativamente insuficiente e incompleto.

Ante todo lo visto no puedo más que terminar esta entrada con otro de los maravillosos aforismos de Cioran:

"Si se me pidiese que resumiera lo más brevemente posible mi visión de las cosas, que la redujese a su mínima expresión, en lugar de palabras escribiría un signo de exclamación, un «!» definitivo."